Los arreglos. En varios rincones de la casa los trabajadores mejoran las paredes, las puertas de la casa y otras instalaciones. 

 

La Casa de San Juan en Buenos Aires organizó visitas guiadas para hoy, para celebrar el Día Nacional de los Monumentos Históricos. En este contexto, las autoridades de este lugar comenzaron a hacer algunas remodelaciones. Entre ellas, restauraron las escaleras para que la gente pueda acceder al mirador de la casa y para que conozcan el altillo que era usado como atelier por la nieta de Sarmiento, Eugenia Belin Sarmiento. 


El altillo era uno de los sitios preferidos de Sarmiento cuando habitaba la casa, ya que desde él podía ver la Casa Rosada y el puerto. Es que el mirador supo ser uno de los más altos de la Ciudad. Si bien Ana María López de Herrera, la directora de la casa que Sarmiento ocupó después de haber sido presidente en 1875, dijo que no recuerdan hace cuántos años que las viejas escaleras no se podían usar, aseguró que este cambio servirá para revitalizar un sector importante de esta vivienda. 


’En todas las gestiones se le hizo mantenimiento a la casa, pero no una mejora de fondo, como la que se está realizando para volver a utilizar las escaleras para ir al altillo. Eso era inhabitable’, dijo la funcionaria y explicó que para este trabajo contrataron a un restaurador que está haciendo que cada escalón recupere la estética original. 
Además de ese arreglo, a la casa se le están restaurando otras instalaciones y pintando algunos sectores ya que hay paredes que están muy agrietadas por la humedad propia de los años. Además, están reparando las puertas exteriores porque están deterioradas por el Sol.


Según López, los trabajos incluyen hasta la adaptación de las cañerías históricas y las calderas para poder colocar aire acondicionado y calefacción. ’Es que no se pueden colocar sistemas tradicionales por lo que se trata de un Monumento. De hecho cada trabajo se realizó con el permiso de la Comisión de Monumentos Históricos’, agregó. 
 

Un emblema

El prócer habitó esa casa después de haberse separado de su esposa Benita Pastoriza. En ese entonces, la casona estaba ubicada sobre la calle Cuyo, que en la actualidad se llama justamente Sarmiento. El hogar estaba a cargo de Rosario, una de las hermanas del Maestro de América. Además vivían allí su hija Ana Faustina y sus nietas Helena, Eugenia, Emilia y María Luisa. La habitación en la que dormía Rosario funciona ahora como oficina del gobernador de San Juan cada vez que él viaja a la Capital. Mientras que, en las habitaciones que dan a la galería donde Sarmiento solía organizar almuerzos multitudinarios dedicados a toda su familia, están las distintas oficinas de atención al público y la biblioteca. Uno de los espacios icónicos de la casona es el patio, que aún tiene el aljibe, que supo ser el único de esa manzana de Buenos Aires. En la casa también se conserva el limonero, bajo el cual Sarmiento se sentaba a leer.