9 de marzo de 2010 - 00:00

Su método: la visión en la orina

La gente que padecía alguna enfermedad tenía que llevar la primera orina de la mañana hecha en ayunas. Siempre había cola de personas, iban más de 50 diariamente a hacerse atender. Por eso debían ir temprano. Con la luz de la mañana y también de la siesta, si es que a esas horas todavía quedaba gente sin atender, Doña Felipa trabajaba. Se concentraba y mirando el líquido contra el sol, le llegaban a su cabeza visiones de lo que padecía esa persona. “A ella se le venía todo a la mente y empezaba a decir lo que tenía la persona y con qué yuyos se le podía remediar su problema. Algunas veces la enfermedad no tenía solución y ella era muy sincera, les decía lo que les iba a pasar o cómo tenían que cuidarse para alargar la vida”, decía Bety, una de sus nueras. Lo importante también era que les comentaba la causa de sus problemas de salud a los que atendía y muchos se sanaron gracias a eso.

La gente tenía que tomarse el té de los yuyos. Debía hervir las hierbas, esperar que enfriara y luego tomarse el agua. Y después volver si Felipa lo determinaba necesario. La mujer sanadora curó a cientos de personas y no cobraba, sólo recibía una donación que era a simple voluntad.

La “médica de la alfalfa” siempre fue muy creyente de Dios y de la Virgen, hasta tenía una capilla en su propia casa, y decía que ellos le decían qué tenía la gente y qué necesitaba para curarse. Ella rezaba diariamente y agradecía tener el poder que poseía para ayudar a las personas.

LAS MAS LEIDAS