Los libros formaban círculos, líneas y formas que se fusionaban y se dividían. La gente caminaba entre ellos, como esquivando alfileres. Todo para no dañarlos. Los más osados no dudaron en tomarlos entre sus manos y elegir el que más les interesaba. En pocos minutos y en plena siesta, los peatones se mimetizaron con el laberinto de papel. Así se vivió la intervención callejera que se hizo en la Casa Natal de Sarmiento ayer a partir de las 13 para celebrar el Día de los Museos Privados.

