Una multitud a caballo. La columna de jinetes pareció eterna. A diferencia del año pasado, esta vez hicieron todo el recorrido por la senda del peregrino.  <

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Arrancaron cuando el sol aún no asomaba. Pasaron un poco de frío a primera hora de la mañana, pero después comenzaron a sacarse los abrigos porque de momentos el calor se hizo sentir. Así, y ante mucha gente que se paró a lo largo del camino para darles apoyo, cerca de 5.000 jinetes cumplieron la tradicional promesa a la Difunta Correa y participaron de la Cabalgata de la Fe. Uno de los momentos más emotivos de la jornada de ayer fue cuando los gauchos ingresaron al paraje caucetero y fueron ovacionados por la gente que los recibió con 5.000 banderitas celestes y blancas. Tras la llegada las autoridades inauguraron un mural. 

Celeste y blanco. Chicos y grandes hicieron flamear 5.000 banderitas. Los niños fueron saludados por los gauchos. También hubo familias con enormes banderas. 

La columna de gauchos avanzó durante toda la mañana a paso rápido. Sólo se detuvieron en algunos sectores del camino y fue para reponer energía, darles un poco de agua a los caballos o para ir al baño. Sin embrago, esas paradas fueron breves. Incluso hubo algunos que no frenaron a lo largo de las 7 horas de cabalgata. 

 

Anoche, al cierre de esta edición tocaba Jorge Rojas, quien también cabalgó. 

 

Mientras todos los gauchos cabalgaron, compartieron mates desde los caballos, recibieron sopaipillas y hasta los pañuelos que pintaron los ancianos de la Residencia para Adultos Eva Duarte de Perón, en el paraje se preparó la bienvenida. 


‘Se merecen un gran recibimiento. Se hace mucho esfuerzo para cumplirle a Difuntita. Son muchas horas arriba de un caballo y si bien les gusta, no deja de ser sacrificado‘, dijo Ramona Calivar, una de las esposas que esperó junto a sus hijas y sus nietos en la Difunta Correa y que no dejaron de mover las banderitas celestes y blancas. Así, fue que la llegada de la columna de gauchos fue emocionante. Es que, mientras las 5.000 banderitas flamearon en ambos lados de la calle, hubo gauchos y algunos Granaderos que encabezaron la columna no pudieron contener las lágrimas. 

El desayuno. Si bien muchos desayunaron arriba de los caballos, algunos recibieron mate cocido y sopaipillas. Algunos pidieron comida para el camino. 


Los miles de jinetes, que hicieron una columna que pareció eterna, ingresaron al paraje como si fueran grandes héroes. Entre el ruido de las herraduras de los caballos, se escuchó sirenas, canciones folclóricas y los aplausos de la gente. Sumado a eso, los chicos vestidos con sus pilchas tradicionales (ver aparte), alentaron a los jinetes, y fue ahí que la emoción embargó a todos. Es que todo se tiñó de celeste y blanco y nadie quedó sin aplaudir. Hasta la gente que estaba almorzando en los restaurantes del paraje se detuvo a mirar ese desfile de gauchos que con los sombreros en alto, y saludando a todos hicieron su entrada triunfal al oratorio. 

Los abuelos
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28 ancianos de la residencia del Adulto Mayor fueron protagonistas. Entregaron sopaipillas, mate cocido y pañuelos a todos los gauchos que participaron de la cabalgata. 

Agradecimientos

Muchos de los gauchos que participaron de la 28va Cabalgata de la Fe lo hicieron para dar las gracias por algunos favores concedidos. La mayoría contó que fueron promesas relacionadas con la familia y la salud de algunas personas conocidas. Es por esto, que aprovecharon la ocasión para darle las gracias a la Difunta Correa. 

Muchos invitados


Si bien gran parte del gauchaje que hizo la Cabalgata a la Difunta Correa fue sanjuanino, hubo algunos invitados de otras provincias. Hubo agrupaciones de Tucumán, Salta, La Rioja y Córdoba, entre otras. También estuvieron agrupaciones de Chile, Brasil y México entre otros países. Todos fueron identificados con sus estandartes.