El consumo de carne vacuna o carne roja en Argentina ha caído a los mínimos históricos en el último tiempo. Uno de los principales motivos es el precio del producto y las imposibilidades que representa para un sector adquirir ciertos cortes o incorporarlo en las preparaciones diarias. Ante esto, las nutricionistas sanjuaninas Ana Paola Fernández y Ángeles Grassi detallaron cómo impacta en el organismo el dejar de comer carne y de qué manera sustituirlo.
Reducir el consumo de carne puede tener un doble impacto, conforme detallaron las profesionales en diálogo con DIARIO DE CUYO. Por un lado, reducir la ingesta de carne colabora a que no se desarrollen enfermedades crónicas no transmisibles, como la obesidad, el aumento de colesterol en sangre, triglicéridos altos, entre otros. “Una reducción no implica riesgos graves para la salud, e incluso para muchas personas representa un beneficio”, destacó la licenciada Fernández.
Sin embargo, no todo es positivo, ya que la carne roja es una proteína de alto valor biológico. “Es fuente de B12, Hierro y Zinc, que son importantes en la nutrición, en el crecimiento y también beneficia a las mujeres en edad fértil, ya que es un hierro de fácil absorción, comparado con el de origen vegetal”, indicó la licenciada Grassi.
Y continuó: “El consumo de proteínas de origen animal es super importante, fuera de las corrientes que cada uno quiera elegir. La carne roja, por su materia grasa, no es imprescindible, pero sí la proteína de origen animal como huevo, pollo y pescado es necesaria”.
El dejar de comer carne, sea por convicción personal o porque hay una limitación en el bolsillo, no tiene que perjudicar de lleno en la salud de las personas. Teniendo en cuenta la ingesta de proteínas, que se pueden obtener en otros alimentos, lo ideal sería contar una mayor conciencia sobre cómo nos alimentamos, de qué manera y con qué alimentos, para sumar a la dieta aquellos grupos que complementan los valores nutricionales que el cuerpo no estaría recibiendo por no ingerir carne.
Pequeñas acciones y menús variados, la manera de sustituir la carne en la dieta diaria
Evitar que a largo plazo el organismo presente inconvenientes por no contar con los nutrientes que brinda la carne es sencillo y no representa un gran costo al bolsillo, encontrando distintas alternativas para cada gusto.
Una de las opciones es reemplazar las proteínas de la carne con algunas más económicas, como el huevo que se puede incorporar desde el desayuno hasta combinar distintas preparaciones para otros momentos del día.
Las carnes blancas como el pollo o el pescado también son excelentes aliadas. Si bien el pescado no suele manejar precios populares, se pueden encontrar versiones más económicas como las presentaciones en lata. Con relación al pollo, si bien su precio también ha sufrido modificaciones, sigue siendo una de las alternativas más buscadas para reemplazar la carne vacuna.
Otra de las sugerencias de las profesionales es la combinación de cereales y legumbres. En ensaladas, hamburguesas, purés, como relleno de tartas, snacks tostados y hasta en recetas dulces como budines, brownies y granolas se puede ir sumando lentejas, garbanzos, porotos, entre otras.
Sobre este punto en particular, la licenciada Fernández destaca que, debido al tiempo que representa la preparación de legumbres, es vital anticiparse. “Una garantía para tener siempre legumbres disponibles es dejarlas en remojo, luego hervirlas y tenerlas frizadas en porciones. Para quienes no tiene tiempo o no quieren destinarlo en cocinar, en los supermercados podemos encontrarnos con legumbres en latas o conservas en cajas, que son sumamente prácticas”, detalló.
Una cuarta alternativa son los frutos secos. Se trata de un gran grupo que contiene proteínas, siendo nutritivos y provechosos. La particularidad de los frutos secos es que tienen múltiples formas de incorporarse a la dieta, de manera directa, como pasta, en preparaciones más elaboradas, en snack o granolas.
Es importante destacar que puede haber una falta de nutrientes al disminuir el consumo de carne y no reemplazarlo con algunas de las opciones. Para esos casos los profesionales en nutrición generalmente recomiendan o indican incorporar proteínas en suplemento, ajustando la dosis y la forma de administración de acuerdo las necesidades de cada persona.
“Sería ideal que la carne sea accesible para todos, porque después vemos un bajo consumo de carne y alto consumo de cereales y panificación, lo que lleva a que se desarrolle obesidad y diabetes. Hay que entender que a veces alimentarse de las verduras no es suficiente”, finalizó la licenciada Ángeles Grassi.