23 de febrero de 2026 - 06:30

Cuando el expresidente español Adolfo Suárez me habló de Argentina, años antes de caer en el Alzheimer

Hasta el emblemático líder del partido Comunista español Santiago Carrillo reconoció años después del comienzo de la transición de su país de la dictadura a la democracia, que la conducción del presidente Adolfo Suárez fue un “acierto histórico”, a pesar de que Suárez provenía del entorno del ex dictador. Tenía solo 43 años de edad al asumir la presidencia del Gobierno español el 3 de julio de 1976, e iba permanecer en el cargo hasta 1981 de su renuncia. Si bien fue designado por el rey Juan Carlos en 1976, poco tiempo después, el 15 de junio de 1977, fue elegido por voluntad popular en las primeras elecciones libres de España en más de 40 años, siendo reelecto el 30 de marzo de 1979, tras la aprobación de la Constitución de 1978 que rige hasta la actualidad. Aquellas elecciones fueron las primeras fiestas de esta naturaleza en 40 años, pero todavía en un “clima frágil de libertades”, coinciden algunos historiadores, ya que hay que sumar las acciones terroristas de ETA, que había secuestrado recientemente a Javier Ibarra, miembro de una familia emblemática de Vizcaya. A los españoles que votaron por primera vez “les preocupaba fundamentalmente su libertad y su bienestar”, según reconoció a este redactor Mauricio Fernández Martin reconocido periodista de la agencia Europa Press, área Reportajes.

En sendas entrevistas realizadas por este periodista a Suárez en Madrid, ya como ex presidente, reconoció que “entregó” su vida a España porque los años de la transición demandaban la titánica tarea “de reemplazar casi 40 años de dictadura por democracia y enseñar a las nuevas generaciones que España merecía vivir y crecer en libertad”. Así, la ideal, aunque compleja transición con el rey como jefe del Estado fue calificada como una aventura política fascinante, “repleta de secretos y peligros, y también de políticos que dieron la talla de estadistas”.
Asimismo, alguien dijo que Adolfo Suárez tuvo “el coraje y la imaginación de encontrar fórmulas inéditas”. Quizá esta frase defina bastante su papel a lo largo de los traumáticos años de la Transición. A Suárez no le gustaba hablar de sí mismo, pero admitió en la entrevista en su último despacho de abogado de la calle Antonio Mauras de Madrid, que el arduo trabajo de aquellos años “fue mucho más difícil y complicado de los que muchos creen”.

Durante mi esperado pero reconfortante encuentro con Suárez, se mostró modesto y sin rodeos. Era estar frente a una parte fundamental de la historia de España. Quizá por eso cuando aludimos concretamente a la Transición su mirada larga y detenida recordaba la estampa de los que sienten que están por encima del bien y del mal, orlado con la estela de su papel decisivo en la historia reciente de todos los españoles. Le pregunté si está de acuerdo con todo lo que se había escrito hasta este momento (1975-1990) sobre su etapa al frente del ejecutivo español, y admitió que había leído la mayoría de los libros publicados sobre el tema, pero “no se dice todo, creo que en las memorias que se han escrito sobre la Transición no se ha dicho toda la verdad”.

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Luis Eduardo Meglioli, en las dos entrevistas con el expresidente español.

— ¿Y sus memorias, presidente?
— Las llevo muy avanzadas … (sonríe). Creo que mi trabajo ha sido útil para los españoles y que ha servido de base a los que vienen de atrás. Íntimamente me siento satisfecho. Pero, puede usted estar seguro que en mis memorias no ocultaré nada. Documentaré todo lo que diga, Aunque los españoles no olvidan lo que se hizo, a pesar de que pasen los años.

Estaba convencido de ello. Tomó las riendas de la historia y diseñó un futuro en libertad. Pero, a pesar de todo, como muchos han coincidido, Suárez “no quería pasar a la historia”. Luego se supo que sus memorias verían la luz tras su muerte, pero solo apareció el libro “Adolfo Suarez.

La historia que no se contó”, sobre su figura y testimonios orales que llevaron la firma de la reconocida periodista Victoria Prego. Aunque hubo más de una veintena de libros que abordaron su trabajo al frente del gobierno.

Durante la entrevista que le hicimos para un especial sobre “Los 15 años de la Transición española”, parecía vigilar desde su despacho particular los caminos que se abrieron aquellos años en los que su figura, al amparo del rey Juan Carlos como jefe del Estado, encabezó los profundos cambios que llegan hasta nuestros días. No se le había borrado del rostro su sonrisa cautivante de los tiempos de elecciones, que conservan los archivos de diarios y de la televisión. Cuando le aclaro que soy periodista argentino, aunque la entrevista era para una agencia de prensa española donde trabajaba, reacciona con una sonrisa…

–Ay Argentina! Hemos seguidos desde aquí cada uno de vuestros pasos de la dictadura a la democracia. Recuerdo que felicité a Alfonsín aquel año, no solo por su triunfo sino por sus primeros pasos en la presidencia. Me atreví a darle consejos… (sonríe) y a ofrecerle ayuda, porque fue una etapa algo semejante a la nuestra. Estuve en Buenos Aires en 1984, fue una visita privada y fui recibido por autoridades. Conversé mucho allí. Pero, mire, para mi Argentina es la luz de Iberoamérica…

Pero años después de esta entrevista, en 2005, España se entera que Suárez ha perdido la memoria porque comenzó a padecer el mal de Alzheimer: “Ya no se acuerda de que fue presidente –había confesado su hijo Adolfo Suárez Illana-, sólo responde a los afectos”. El rey lo visita periódicamente, caminan por el interior del jardín de su casa, pero el ex presidente no sabe quién lo acompaña. Falleció el 23 de marzo de 2014, a los 81 años.
Este periodista recuerda el último gesto de Suárez en aquella entrevista de 1990: me acompañó hasta el ascensor y me ayudó a ponerme el sobretodo. Hacía mucho frío en Madrid, pero me iba satisfecho porque había hablado con parte de la historia grande de España.

*Luis Eduardo Meglioli, periodista

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