La Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra, de Iglesia, volvió a destacarse en el XXXVIII Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan y sumó un nuevo reconocimiento para sus vinos. Por tercera vez, la marca "Saavedra Wines" consiguió una medalla en el certamen provincial, esta vez con un rosado elaborado por estudiantes de séptimo año a partir de uvas donadas por productores locales. El logro representa un impulso para el trabajo educativo y también para la producción vitivinícola del departamento.
Miguel Díaz, director de la escuela, contó a DIARIO DE CUYO cómo se desarrolló el proyecto que permitió llegar a la competencia y destacó el valor de que los alumnos puedan participar de cada etapa de elaboración. Cabe destacar que con la actual mención son tres las medallas que cosecha la institución. La primera es del 2021, se trata de una medalla de plata por un blend de uvas blancas; mientras que la segunda medalla llegó en el 2025 con una muestra de criollas, siendo de oro.
La experiencia que llevó a que las muestras de este año se sumarán al concurso comenzó en abril, cuando se inició el proceso de maduración de las uvas, y continuó con la cosecha, el traslado de la fruta, la molienda y los controles necesarios para obtener el vino.
“Es una labor que hacen los chicos de séptimo, en el espacio curricular de Prácticas Profesionalizantes. Arrancamos con uvas donadas de productores locales que tienen pequeñas cantidades. Mediante un convenio elaboramos el vino, les entregamos una parte de la producción a quienes donaron y nosotros nos quedamos con otra que vendemos y damos a degustar”, explicó Díaz.
De dos donaciones de pérgolas domiciliaras a una medalla obtenida en el Concurso Cata San Juan
La muestra que llegó a la Cata San Juan se elaboró con uvas provenientes de dos lugares. Una parte fue donada por un productor de Las Flores, quien se comunicó con la escuela para ofrecer su cosecha. La otra provino de la mano de un profesor de la institución. Ambas donaciones fueron de uvas provenientes de pérgolas domiciliarias que dieron el suficiente fruto como para pensar en la elaboración de la bebida.
A partir de esas dos donaciones, los estudiantes trabajaron en la elaboración de los vinos bajo una modalidad que combina la formación técnica con la experiencia práctica. El resultado fueron dos muestras que la escuela presentó en el certamen: un vino rosado elaborado con uvas criollas y un blend de variedades blancas.
El rosado logró la medalla y volvió a colocar a la institución entre las destacadas de la competencia. El vino blanco, en tanto, también tuvo una buena evaluación, aunque no alcanzó el puntaje para lograr una mención ni una medalla. Díaz aseguró que el resultado que alentó al equipo a continuar trabajando con esas variedades.
El enólogo Nicolás Argüello, quien acompañó el proceso de elaboración de los vinos tenía grandes expectativas sobre las dos muestras presentadas. Si bien el rosado volvió a ser el protagonista, el desempeño del blanco también dejó una perspectiva favorable para futuras participaciones.
“Estos reconocimientos son importantes porque ponen en evidencia la calidad de los productos que se hacen en Iglesia”, destacó el director.
Aprender haciendo, desde la cosecha hasta la degustación
Más allá de la medalla, el proyecto tiene un objetivo central, y es que los estudiantes incorporen conocimientos a través de la práctica. La participación en las distintas etapas productivas les permite acercarse a las tareas que demanda la elaboración de vino y comprender el proceso completo, desde la materia prima hasta el producto final.
“Se trata de que los chicos puedan aprender haciendo. La escuela técnica se trata de eso”, resumió Díaz.
En esta oportunidad, la producción alcanzó unos 800 litros. El volumen se distribuirá entre los productores que aportaron la materia prima y la escuela, mientras que el filtrado reduce la cantidad final disponible. Díaz explicó que la experiencia también tiene un propósito didáctico y permite que los alumnos conozcan de manera concreta el aprovechamiento de las uvas y la organización de una producción.
Tras la premiación, la institución completó la entrega de la parte correspondiente a los productores que participaron de la iniciativa. Para la escuela, el trabajo no termina con la elaboración, ya que también contempla la presentación, degustación y comercialización del vino.
En ese sentido, la próxima instancia prevista será el 20 de noviembre, durante la Fiesta de la Educación, Producción y Trabajo, donde la comunidad educativa buscará mostrar los resultados del proyecto y ofrecer sus productos al público.
Con una nueva medalla y el desafío de seguir mejorando sus vinos, la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra reafirma una experiencia que une educación, producción local y participación comunitaria. Para los estudiantes, el reconocimiento es también una forma de ver reflejado en un certamen el trabajo que comienza en la viña y continúa dentro de la escuela.