Imaginar 1 kilómetro o su equivalente de 10 cuadras repletas de prendas de ropa, calzados y todo tipo de alimentos fue la aventura a la que se sometieron los integrantes del Centro de Estudiantes del secundario del Colegio María Auxiliadora, cuando se enteraron de las necesidades de las 200 familias que envían a sus hijos al colegio de nivel secundario de Zonda. Por eso se propusieron lograr un cargamento tan cuantioso que pudiese medirse en mil metros y así lograr abrigar, calzar y darles un respiro de algún modo económico a todas esas personas que tanto lo necesitan. 

Fue entonces que plantearon el desafío en uno de los recreos: el curso que en menor tiempo juntara 100 metros o más de elementos para donar sería consagrado como el ganador de esta competencia solidaria, a la que literalmente no quedó desvinculado ni un solo alumno del establecimiento. 

De hecho, con el reto lanzado, en pocas semanas cumplieron su cometido. Por lo que ahora, buscan superar el objetivo del kilómetro, pidiendo y recibiendo más donaciones para por qué no duplicar los esfuerzos. Hay tiempo hasta el próximo viernes 23 de junio, para concretarlo, ya que ese día se ha fijado como la fecha de visita y entrega de todo lo recaudado. Según detalló Eliana Leiva, la docente de Ética y Sociología pero además la coordinadora de la Pastoral que asesora al Centro de Estudiantes, harán una caravana con la colaboración de muchos padres y profesores, para poder trasladar semejante cantidad de regalos.

"Estamos muy felices de poder cumplir con nuestro objetivo de poder ayudar a quien más lo necesita. Es una gratificación sentir el cariño con que hemos trabajado todos para esta campaña, en la que no solo somos los estudiantes juntando ropa y alimentos, sino que se sumaron y comprometieron muchos profes, preceptores y hasta los directivos. Ahora vamos a repartir todo a las familias pero no solo eso, estamos pensando juegos para entretener a los chicos basados en las actividades que hacemos todos los recreos o jornadas especiales en nuestro colegio con estos nuevos amigos, y a su vez preparar y compartir una merienda entre todos", contaron los delegados de 6¦ año Sociales que son parte de la comisión del Centro de Estudiantes, Celeste López, Mariano Pereyra y Agustín Bonteux.

Ponerse en el lugar del otro

La realidad escolar indica que la rutina en María Auxiliadora no se ciñe al cursado y evaluación de contenido en todas y cada una de las materias. Sino que hay un interés especial por las vivencias y por qué no, por la convivencia entre los estudiantes. 

"En el colegio hay una tradición constante de poder compartir con otros. De ahí el apego a las acciones solidarias pero además de eso festejamos con otras escuelas el día del niño, el del estudiante. Sin embargo no es lo único ya que internamente tratamos que la escuela sea un lugar al que todos quieran venir y ser protagonistas. Por ejemplo nosotros tenemos recreos dinámicos o salesianos, como les llamamos. Entonces se pone música, se arman coreos y todos bailan desde folclore a ritmos latinos. Hacemos juegos, competencias y participa toda la escuela. Hace unas semanas hicimos un encuentro de talentos, en el que cada curso debía estar representado por un alumno que tuviese habilidades artísticas para cantar o bailar o inclusive hacer artesanías. Este es un modo de conocernos y valorarnos. Antes habíamos hecho el desafío del sandwich inclusivo donde cada curso hizo su sandwich en un pan gigante, del que tenían que comer todos, entonces había que tener en cuenta a quienes son celíacos o vegetarianos para que pudiese disfrutarlo sin problemas. Fue super divertido. Eso es una constante, con propuestas muy novedosas y atractivas para que los chicos puedan vivir la escuela de otro modo", explicó la profesora y sigue dando ejemplo de muchísimas iniciativas de recreación, aprendizaje y respeto con los demás.

Justamente en este marco fue que una preceptora que no sólo tiene su cargo en esa escuela privada sino que a contraturno trabaja en la de Zonda que ahora van a ayudar, contó la realidad del lugar con chicos que no tienen zapatos ni zapatillas en condiciones para ir a la escuela, tampoco les sobra la ropa de abrigo y como si fuese poco, son familias muy numerosas donde los alimentos escasean. Ese establecimiento está a 23 kilómetros de la capital sanjuanina, cerca de la villa cabecera, según los datos que han recabado.

"Enterados de tantas necesidades, desde el Centro de Estudiantes se nos ocurrió hacer la propuesta de una "competencia" entre los cursos juntar al menos 100 metros o más de ropa de abrigo en cada uno. Lo lanzamos como el desafío del que lo hacía más rápido. Sin lugar a dudas los chicos de segundo año fueron los más comprometidos y los que más rápido respondieron. Ellos alcanzaron el 126 metros de donaciones. Un montón. Les siguieron los de sexto y tercero. Pero en realidad todos colaboraron para que llegáramos a superar el kilómetro de elementos que tanta falta hacen, más ahora que hace tanto frío. Para toda la comunidad de María Auxiliadora es muy importante ponerse en el lugar del otro. Ha sido mucho el esfuerzo pero vale la pena, es una caricia al alma", aseguran los estudiantes.

La pregunta del millón es saber cómo midieron las cantidades de prendas de abrigo, calzado y alimentos recaudados por cada curso. Sencillo: les prestaron una enorme tela que tiene 7 metros por 7 metros. La extendieron en el patio y allí fueron colocando prolijamente las prendas en filas hasta completar su capacidad. Así fueron sumando y acopiando donaciones. A su vez, sirvió para que los mismos alumnos fueran clasificando la ropa por edades y sexo para facilitar la entrega y separando lo que había que lavar o remendar para que todo llegue en condiciones. Se pasaron varias jornadas dedicadas a estas tareas.

"Es tanto lo que se ha juntado que al principio se dejaba en preceptoría, pero con el correr de los días tuvimos que empezar a dejar las donaciones en el depósito y el laboratorio. Por suerte las bolsas siguen llegando", agregó la docente que los acompaña a los estudiantes en estos grandes desafíos que seguramente los van a marcar para siempre.

Para sumarse con donaciones, se puede llevar los elementos que están juntando al colegio secundario que funciona en el mismo edificio de la primaria, en Estados Unidos 896 (sur).

Comunidad escolar comprometida

Recién en el 2015, el colegio estrenó formalmente su Centro de Estudiantes. Antes se elegían delegados pero no tenían el marco con el que funcionan actualmente. Este espacio está conformado por estudiantes de quinto y sexto año, que son parte de la Comisión Directiva. A ellos se suman delegados de cada uno de los 12 cursos. 

Para poner en contexto, el nivel secundario de este establecimiento es relativamente nuevo. La primera promoción de egresados fue hace apenas 26 años. Pasa que la escuela era solo primaria y a contraturno ofrecía talleres de labores como cocina o costuras. Hasta que se planteó la necesidad de que los alumnos continuasen la trayectoria escolar en el mismo lugar. Se formó una comisión de padres, llamada el Consejo de la Fundación y por esfuerzos personales más lo recaudado en eventos, rifas y venta de comida fueron construyendo la parte nueva para albergar al secundario que hoy tiene 400 alumnos.

Para los más chiquitos

Aparte de ayudar a la comunidad de Zonda, este año, también juntaron ropa para embarazadas y bebés recién nacidos, incluidos ajuares y hasta bolsos, entre otros elementos. Eso se entregó el 25 de marzo, cuando se conmemora el Día del Niño por Nacer.

 

Por Paulina Rotman
Fotos: colaboración Eliana Leiva