Fueron 100 postulaciones de distintas partes del mundo. De ellas quedaron seleccionados 19 profesionales entre noruegos, suizos, finlandeses, rusos, canadienses y él, Cristian Villarroel, sanjuanino y el único geólogo del Hemisferio Sur en integrar la escuela de Permafrost y Ambiente Periglacial en el archipiélago noruego de Svalbard.

Licenciado en Ciencias Geológicas de la UNSJ y becario doctoral del CONICET, Cristian tuvo la oportunidad de profundizar sus conocimientos sobre permafrost en el archipiélago polar, durante un mes entre marzo y abril de este año. Puntualmente le permitió comprender el régimen térmico del permafrost y su relación con variables ambientales, conocer el comportamiento hidrológico en áreas con permafrost continuo o discontinuo e identificar los principales riesgos geológicos (deslizamientos, debris flow, rock fall, slush flow), entre algunos aspectos.

Información valiosa sin duda, sobre todo si se considera que el eje de su doctorado se centra en comprender de qué manera las geoformas del ambiente periglaciar (principalmente glaciares de escombro) participan en el ciclo hidrológico. “El permafrost es el subsuelo a cero grado o debajo de cero grados centígrados por dos años consecutivos o más y es muy sensible a las temperaturas. En esta zonas de Ártico donde yo estuve trabajan mucho sobre permafrost porque ellos tienen ciudades y poblados rodeados de ambiente periglaciar y permafrost, entonces cualquier cambio puede transformarse en una avalancha o deslizamientos que pueden ocasionar grandes pérdidas”, explicó.

Con respecto a San Juan y según el experto, la diferencia es que el permafrost se encuentra presente en alta cordillera. La combinación entre temperaturas bajo cero y la presencia de agua o hielo es lo que hace diferente al permafrost de las zonas que no contienen suelos congelados permanentes. Una de las características más importantes del permafrost es la posibilidad de funcionar como una reserva de agua sólida; a medida que un suelo congelado permanente se desarrolla, va captando agua la cual se transforma en hielo y se almacena. “Para la gente del Norte no es importante la presencia de hielo para definir permafrost, pero para nosotros sí es importante la presencia de hielo, sobre todo por estar en una zona árida. Acá las manifestaciones más importantes de cordillera que tenemos de permafrost son los glaciares de roca o de escombro”, sumó Villarroel.

En cuanto a su experiencia en el Svalbard, el aporte más rico llegó a través de las prácticas de campo junto a la posibilidad de utilizar instrumental y laboratorios de última generación. “Pudimos perforar nosotros mismos sobre permafrost, sacar testigos, llevarlos a una cámara de frío y luego analizarlos en el laboratorio. La parte tecnológica fue lo que más noté porque es un instrumental que nosotros no tenemos, no así lo teórico con lo que me sentí cómodo y seguro”, dijo Cristian. El plus fue contar también con una dotación de profesores de primer nivel como Julian Murton, editor de una de las principales publicaciones internacionales sobre permafrost y periglaciar, o de Colin Ballantyne, quien va por la cuarta edición de su libro sobre Geomorfología Periglaciar.

Respecto a su futuro y en cuanto a lo que espera desde su aporte profesional, los intereses de este joven geólogo será seguir profundizando en la contribución de los glaciares al ciclo hidrológico. “Mi anhelo será brindar algo de luz sobre cómo funcionan los glaciares de escombros que son permafrost en la regulación del ciclo hidrológico. Es un tema que se ha estudiado pero sobre el que no hay demasiado a nivel científico, en particular sobre cómo están actuando los glaciares de escombro, de qué manera pueden retener el agua, liberarla en ciertas épocas y en otras no, entre lo que me interesa”, concluyó Cristian.