Pasaron tres años de intensa investigación. Documentos, planificaciones, intercambio de experiencias con maestras y profesores de escuelas primarias y secundarias. La intención era resumir todo ese trabajo en un libro que sirviera a los docentes para trabajar la oralidad en las aulas y para darle a los alumnos estrategias de comprensión y producción oral. Todo con el fin de poder comunicarse mejor y que de esa forma lo hicieran con seguridad. El motivo es que notaron que la oralidad no era un tema trabajado de manera profunda en la educación y que los alumnos fallaban a la hora de dar una lección oral, por ejemplo. El libro, denominado "Un mundo de sonidos en las aulas del siglo XXI" es el resultado del trabajo realizado por Mirtha Cuadros, magister en Letras, docente e investigadora de la Facultad de Filosofía Humanidades y Artes de la UNSJ, junto con Silvana Alanís, magister en Lingüística, docente e investigadora de la misma casa de altos estudios.

La oralidad se define como parte del lenguaje que se adquiere primero y se desarrolla durante toda la vida. Siempre vinculada a la escritura. La escuela tiene como función enseñarle a los alumnos ciertos formatos discursivos orales como es por ejemplo la exposición oral. Por ejemplo, se le pide a un niño de cuarto grado que dé una lección oral, el niño aprende de memoria, pero no aprende previamente cómo se expone, por qué se expone y cuál es el propósito, comenta Silvana Alanís.

Tanto interés despertó esta investigación transformada en libro, que el año pasado fueron capacitados todos los supervisores de Enseñanza Primaria, Nivel Inicial y Educación Especial en el área Lengua y dentro de ésta, en relación con el bloque de la lengua oral, recibieron lineamientos teóricos y metodológicos en función del libro en cuestión. Además, la bajada al aula comenzó a implementarse en parte del ciclo lectivo 2010 y continúa en la actualidad, según información del Ministerio de Educación de la Provincia.

Según la docente Mirtha Cuadros, la investigación sobre oralidad en las aulas comenzó a partir del año 2001. Esto debido a la ausencia de tradición científica y consecuentemente didáctica acerca del estudio de este código. El propósito general fue promover la enseñanza funcional y sistemática de la oralidad y su relación con la escritura, de tal modo que el alumno pudiera reflexionar acerca del uso de la lengua oral en interrelación con la escrita, y adquirir estrategias de comunicación que relacionaran las cuatro habilidades: "hablar/escuchar" y "leer/escribir".

Las investigadoras sostienen que si siglos atrás la imprenta elevó la escritura al lugar privilegiado que todavía mantiene, hoy en el siglo XXI, la revolución cibernética convoca simultáneamente la oralidad, la escritura y la imagen en los nuevos discursos virtuales. Estos vertiginosos cambios atraviesan las aulas, por lo tanto exigen preparar a los alumnos para el mundo oral, visual y a la vez escrito en el que deben comunicarse. Es por eso que en esta publicación pretenden reivindicar el lugar de la oralidad en las aulas contemporáneas, para promover su reflexión crítica, sistemática y permanente. Esto con el fin de proveer a los estudiantes de herramientas de comprensión y producción oral.

Las docentes coinciden en destacar la necesidad de considerar la "escucha" como un contenido escolar ya que es fundamental para el desarrollo de una actitud crítica, que permite participar activamente en la comunidad en la que la persona se desenvuelve.

Según este estudio, el olvido en la enseñanza de las habilidades de +escuchar+ y +hablar+ repercute notablemente en el desenvolvimiento académico. Por ejemplo, en los exámenes de los primeros años de los institutos preuniversitarios y universitarios, los estudiantes manifiestan ausencia de estrategias orales para estas instancias, lo que trae aparejado resultados desalentadores tanto para alumnos como para docentes. Por lo tanto, la intención es dar a los alumnos estrategias de comprensión y producción oral que les permitan comunicarse con precisión y seguridad a través de argumentos sólidos y convincentemente expresados; en definitiva, poder recrear mundos a través de la magia de la voz y los sonidos.