No aparece en ningún programa, no es estrella mediática, pero gracias a ella, toda la mina Veladero puede ver televisión. Por eso allá arriba la conocen como “la mujer de la tele”. Su vida no es la de una estrella, se levanta muy temprano, sube a su camioneta y conduce hasta la mina. Todo parece bastante alejado y complejo a 4.000 metros de altura, pero es este el lugar donde comienzan las labores de Teresa Herrera. La excelencia en su trabajo y la experiencia que posee, la han llevado a ser reconocida por empresas de Estados Unidos y Canadá. Esto se debe a que es la única mujer que cumple estas funciones en antenas, decodificadores y códigos satelitales en minas de Latinoamérica. “Cuando estas empresas halagaron mi trabajo en una capacitación que hice en Buenos Aires fue muy lindo para mí, más que nada porque mi padre era antenista de Radio Nacional, y es como que vengo con eso en la sangre, por lo tanto me dio mucho orgullo. A esto se le suma que con mi marido, fuimos los pioneros en llevar la televisión a la localidad de Rodeo, donde ahora vivimos”, comentó Teresa.

Su trabajo no sólo consiste en reparar las antenas. También está encargada de recibir señales satelitales, ubicar dichas señales en antena para posteriormente programarlas y que la gente que trabaja en Veladero pueda relajarse en los momentos de recreación viendo televisión.

“Mi trabajo es bastante demandante, pero mi marido y mis hijos me apoyan en un cien por ciento. Tengo tres hermosos hijos, los cuales ya saben el nombre de todos los instrumentos y máquinas que necesito para trabajar, me ayudan a armar mi caja de herramientas. Ojalá alguno siga con la herencia que proviene de su abuelo”, contó la mujer de la tele.

Teresa llegó a Rodeo hace más de veinte años, de la mano de su por entonces novio y actual esposo Juan Silva. Durante varios años, los dos jóvenes estudiantes viajaban todos los fines de semana en una rastrojero vendiendo mercadería. “Hacíamos siempre el mismo recorrido: Jáchal, Rodeo y luego volvíamos por El Colorado. Estuvimos más de dos años haciendo este recorrido como vendedores ambulantes. Luego comenzamos a viajar con mi suegro y cuñados e instalamos dos supermercado en la zona”, dijo Teresa.

Una vez casados, Juan y Teresa se asentaron en Rodeo. Fue durante el primer embarazo que surgió la idea de llevar la televisión a dicha localidad. “Mientras hacía reposo durante mi primer embarazo le dije a mi esposo que me aburría mucho sin tele y como soy muy emprendedora le dije que teníamos que hacer algo con ese tema y ahí comenzó a gestarse lo que hoy es Iglesia Cable Color, que provee del servicio de televisión a Rodeo”, contó Teresa.

Cuando la televisión en Rodeo se estaba gestando, Teresa Herrera se iniciaba como camarógrafa. De a poco fue interesándose por la parte técnica de la empresa televisiva. “Mis compañeros de trabajo me enseñaban como jugando, me interesaba mucho y era muy fácil para mí la parte de antenas, códigos, todo eso. Era como matemática pura y me atrapó mucho el trabajo. Comencé a capacitarme y actualmente sigo haciéndolo en Buenos Aires, Córdoba y Rosario”, explicó.

El demandante trabajo en la mina, más que nada en la temporada invernal, implica una gran inversión de tiempo en cuanto a mantenimiento de antenas de televisión. “No es un trabajo fácil. Es difícil estar lejos de mis niños. Pero mi familia me apoya en un cien por ciento. Mi madre me ayuda con mis hijos, mi esposo me entiende y da una mano en todo lo que se refiere a mi trabajo. Y sobre todo, mis hijos se criaron viendo que su madre debe subir a 4.000 metros de altura a trabajar, dos o tres veces por mes, o cada vez que sea necesario para realizar mantenimiento”, concluyó Teresa.