El ejemplo más reciente lo dio Barrick el 7 de septiembre pasado, cuando comunicó oficialmente su inclusión por segundo año consecutivo en el Índice Mundial Anual de Sustentabilidad Dow Jones. El anuncio buscó una repercusión positiva en la opinión pública, pero también en el ámbito bursátil. Y esto segundo fue logrado, al decir del gerente de la Bolsa de Comercio de San Juan (BCSJ), Jaime Rodríguez.
El Índice Mundial Anual de Sustentabilidad Dow Jones es una calificación vinculada a la responsabilidad social empresaria a nivel global. Barrick, entró a este ranking en el año 2008 por primera vez.
“Sin lugar a dudas para las empresas es buen negocio ser socialmente responsables”, opinó Rodríguez. “Esto se vio en la revolución industrial, cuando las familias pertenecían a las empresas generación tras generación. Esa identificación se logra en la medida en que la empresa sea beneficiosa con la comunidad”, explicó. “Las comunidades de frontera ven mejoras constantes en capacitación, hospitales y escuelas. Para la empresa son costos muy bajos que le devuelven mucho en satisfacción y en rentabilidad porque es gente que se compromete con esa empresa posteriormente”, agregó.
Las grandes corporaciones en general –las automotrices a la cabeza- han mostrado en los últimos años un empeño especial en cuidar el medio ambiente. El efecto invernadero, el calentamiento global y las consecuencias que producen, ya visibles, generan preocupación, al igual que el agotamiento de los recursos naturales.
“Hay una sobrevaloración a las empresas que cuidan el medio ambiente. Al igual que las calificaciones de riesgo que miraban los estados contables o la capacidad de generar recursos de la empresa, las calificaciones de sustentabilidad miran la capacidad de generar recursos sin agredir el medio ambiente o agrediéndolo de la menor manera posible”, explicó Rodríguez.
Esta calificación seguro impacta en el valor financiero, el valor económico de la empresa. Y, según el gerente de la BCSJ, el anuncio de Barrick inmediatamente se vio reflejado en el valor de cotización de la acción. “Pero no nos olvidemos que el oro, que es su principal producto, también ha tenido una fuerte suba. El peso relativo de una calificación medioambiental en una empresa es bastante bajo aún”, advirtió.
Si bien el camino es incipiente, lo cierto es que en la actualidad la responsabilidad social empresaria se abre camino como un atributo importante a la hora de cotizar una acción. Mucho más que en el pasado reciente.
“El inversor financiero busca rentabilidad, sin importar por dónde venga. El inversor financiero mira el rendimiento de una acción y si el impacto ambiental lo beneficia, bienvenido sea; pero si no lo beneficia, le da igual. En el pasado era más agresivo aún. Se buscaba maximizar rentabilidad a cualquier costo. Hoy esto está cambiando. El inversor rara vez tiene en cuenta esto, pero sí se tiene en cuenta a otros niveles, cuando se habla de fusiones empresarias”, concluyó Rodríguez.

