Trabajó durante diez años en la reparación de maquinarias para una de las empresas marmoleras más importantes de la provincia. Esa incursión en la tecnología dio a Roberto Lorenzo, técnico electromecánico y docente, los elementos para comenzar su propio sueño: la construcción de máquinas propias para el corte y pulido de mármoles, con el fin de reciclar los materiales desechados por las grandes empresas.

