Vitamina C: No sólo contribuye a reducir los síntomas de los resfríos y su duración, sino que además ayuda a prevenirlo. Si el consumo de esta sustancia es aconsejable todo el año, no hay que descuidarlo en la temporada fría, cuando incluso conviene reforzarlo.
Zinc: Ataca los resfríos hasta que desaparece su último síntoma, lo que implica que reduce la duración y gravedad de la dolencia.
Proteínas: Desde los cartílagos, los músculos y los huesos, hasta las hormonas y las enzimas digestivas, todos necesitan las proteínas para que el cuerpo produzca los anticuerpos que combaten las infecciones (consumir 40 por ciento de proteínas de alto valor biológico de origen animal y 60 por ciento de fuentes vegetales ricas en compuestos antioxidantes y protectores, vitaminas y minerales).
Ácidos omega-3 y otras saludables grasas mono y poliinsaturadas: Pueden ayudar en el funcionamiento de las células inmunes mejorando sus membranas y permitiendo que detecten mejor los gérmenes.
Vitaminas, minerales, compuestos antioxidantes y fibra: Consumidos durante el día producen un efecto desinfectante, diurético, remineralizante, laxante y depurativa, que en conjunto elevan la inmunidad y la fortaleza orgánica y ayudan a eliminar las sustancias nocivas.
