8 de agosto de 2009 - 00:00

Animales sueltos, peligro constante

Desde las 0 hasta las 6, se triplica el riesgo de sufrir un siniestro respecto al resto del día, según datos de Cesvi Argentina.

Sólo basta conducir por Ruta 40 hacia Mendoza para conocer el peligro que significan para los conductores los animales sueltos. Un panorama que se repite a lo largo de muchas rutas en todo el país. Los registros indican que la presencia de animales y la conducción nocturna son un verdadero cocktail peligroso. En este sentido Cesvi Argentina relevó más de 10.000 kilómetros de rutas y corroboró en forma permanente la sorpresiva presencia de animales sueltos en las banquinas o sobre la calzada.

"Incluso, hemos realizado la reconstrucción de muchos siniestros donde los animales provocaron lesiones graves y hasta la muerte de los ocupantes de vehículos. Estas situaciones se agravan de noche, cuando se reduce la visibilidad y, por consiguiente disminuye la capacidad de reacción, haciendo que la escena se vuelva mucho más peligrosa", indica el comunicado emitido por Cesvi luego del estudio realizado.

Según datos de esta entidad vial, desde las 0 hasta las 6 horas, se triplica el riesgo de sufrir un siniestro respecto al resto del día.

Esto no es privativo de la Argentina ya que los registros españoles del 2008 indican que los animales sueltos en las rutas causaron 12.387 accidentes.

Un dato curioso es que la Ley Nacional de Tránsito no obliga a los concesionarios de rutas y autopistas a ocuparse de que no circulen animales en sus vías. En la mayoría de los accidentes provocados por la irrupción de un animal sobre la calzada se aplicó el Código Civil, que considera responsable al propietario del animal, propiedad que presuntamente surgiría de su marca o de otras pruebas. "Pero el sistema probó ser ineficaz, ya que el propietario no siempre coincide con el titular de la marca y generalmente el dueño es imposible de ubicar. Sólo se registraron unos pocos casos donde la Justicia consideró responsable a concesionarios viales, señalando que hay una obligación de base contractual hacia el usuario consistente en el deber de seguridad que la concesionaria le adeuda y cuyo servicio debe prestarse con eficiencia y seguridad", dice el estudio.

Para que el servicio sea seguro, la empresa debe garantizar que no hayan animales en el camino ya que está comprobado lo peligroso que pueden significar para los conductores.

Cuando se presenta un animal en la ruta, son muy pocas las maniobras correctas que puede realizar un conductor para evitar el impacto. Cuando se interpone un animal en el camino la única solución es bajar la velocidad, pero de noche es muy difícil percibirlo. Si circulando a 110 kilómetros por hora se recorren 30 metros en sólo un segundo y, considerando que el alcance de las luces bajas es de 30 metros, hay muy poco tiempo (un segundo) para reaccionar y frenar.

Por estos motivos, desde Cesvi Argentina consideran que los animales en la ruta son un peligro importante que se potencia cuando el sol se va, por lo que es necesario evitar la conducción nocturna y, si esto es imposible, hay que reducir la velocidad y anunciar las maniobras para prevenir a los conductores que circulan por detrás del peligro potencial.

Fuente: Cesvi Argentina

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