Tenían dos deseos: hacer algo por los demás y a su vez dar más conciertos. Daniela González, Valentina Spina y Emilia Zavala son tres estudiantes avanzadas de Música (lo hacen en la Universidad Nacional de San Juan) que pudieron fusionar sus pasiones y sus necesidades de ayudar creando un espacio del que supo apropiarse la sociedad y por supuesto sus compañeros de carrera y docentes. Ellas son las promotoras de los Encuentros Musicales Solidarios, un ciclo de seis conciertos a total beneficio que tienen como escenario el Auditorio, la meca para cualquier músico.
Sin mucha experiencia en organizar tareas que impliquen "ponerle el cuerpo a la solidaridad", las chicas ya cosechan en su haber dos conciertos: uno a beneficio de Arena, la asociación que colabora con los recién nacidos (especialmente aquellos bajos de peso o con problemas de salud al nacer por lo que deben quedar internados) y sus mamás, y otro para una institución nueva llamada Fundación Asistir, la que se ha comprometido con los chicos de Pie de Palo y Alto de Sierra haciéndoles actividades educativas, deportivas y culturales para alejarlos de los riesgos de la calle y acercándoles "alimentos" para la vida. Ambos eventos -el primero fue en a fines de mayo y el segundo a fines de junio- fueron por demás exitosos ya que pudieron entregarle más de 900 pesos a la primera entidad y 1500 a la segunda para que puedan comprar los insumos que más necesitan para cumplir con sus objetivos. Pero a su vez, las chicas califican como satisfactorios a sus encuentros porque unen a docentes y alumnos frente a un público nuevo, distinto al de otros conciertos. Inclusive es un público que va dispuesto a ayudar.
"Nosotros estamos acostumbrados a los conciertos porque son el modo de mostrar lo que sabemos, lo que vamos aprendiendo. Pero estos conciertos son distintos, tienen otro sentido. Son la demostración de que este proyecto se sustenta desde la idea de que el bien común se construye desde la responsabilidad individual a la colectiva y trabajar en ello nos ayuda a crecer como sociedad. A través de la unión entre músicos, público y entidades de ayuda, queremos repartir beneficios a quienes más lo necesitan. Los músicos estamos, el público seguramente también, ahora nos faltan las entidades. Por eso les pedimos a todos aquellos que quieran sumarse que se pongan en contacto. Para nosotras será un honor ayudarlos", dicen las chicas con partituras de piano y violín en mano y con los primeros pasos de un tercer concierto que tendrá lugar en septiembre próximo (ver recuadro).
Quien quiera ser ayudado por esta herramienta propuesta por las chicas, sólo le piden que fije el valor de la entrada o el modo en que se canjeará el ingreso (por ejemplo, con la donación de determinados elementos), ya que todo lo que se obtenga esa noche -sea dinero o material- es íntegramente entregado. También les solicitan que les ayuden a difundir de qué se trata para asegurarse público. El resto corre por cuenta de ellas y de otros estamentos de la Universidad que se sumaron sin dudarlo a un proyecto que salió de un borrador con el aval de la profesora Beatriz Yacante pero al que se sumaron el Departamento de Música de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la UNSJ (donde les prestan pantalla y proyector, además de facilitarles todo lo que hace al concierto), el Centro de Creación Artística Orquestal que se ocupa de hacer folletos, afiches y programas y el Complejo Cultural Auditorio Juan Victoria que presta la sala sin costo alguno.
"Es absolutamente solidario: ni siquiera el ordenanza cobra su trabajo de esa noche. Es todo a pulmón", dicen.