Si hay algo que se debe tener en cuenta es que ningún electrodoméstico está fabricado para durar toda la vida, ni mucho menos. Cada uno de ellos tiene cierta vida útil aunque el cuidado que se le dé es fundamental para que dure, al menos, lo que tiene que durar, o se dañe menos, o se rompa antes de lo previsto. Aquí se presentan algunos detalles de cómo prolongar la vida de uso de los artefactos.
* En primer lugar, la durabilidad del aparato dependerá de su calidad y de sus características. Pero cuando los electrodomésticos se rompen antes de tiempo se debe a tres razones principales: una mala manipulación o uso incorrecto, una pobre limpieza cotidiana, o un cambio en la alimentación eléctrica.
* La limpieza y mantenimiento será esencial para la preservación de los electrodomésticos. La acumulación de polvo y suciedad puede debilitar su resistencia, e interrumpir su normal funcionamiento. Por eso, lo mejor es darle una limpieza habitual adecuada, y en lo posible mantenerlos cubiertos con fundas cuando se encuentren fuera de uso. En el mercado se encuentran fundas plásticas diseñadas especialmente para cada aparato y modelo, o bien se pueden fabricar en casa.
* Respecto del correcto uso, el mejor consejo es leer e interpretar el manual de usuario de cada aparato eléctrico. Esto ayudará a conocer los secretos y técnicas para un mejor mantenimiento, y ayudará a utilizarlo de la manera más apropiada.
* Con respecto a la heladera, por ejemplo, lo mejor es colocarla en un espacio relativamente ventilado y alejado de las zonas de calor (la luz solar de una ventana, el horno, la calefacción y otros).
* Dicen los expertos que las heladeras tiene una vida útil aproximada de 15 años. Por eso es necesario comprar un modelo que se adapte a las necesidades específicas de cada hogar. Es conveniente limpiar el serpentín y la pared posterior con un aspirador o cepillo, ya que el polvo y la suciedad acortan su vida. Si se forma hielo en el interior, no hay que dejar nunca que supere el medio centímetro de grosor. Hay que procurar no tenerla medio vacía, ya que el frío se pierde en el espacio libre, aunque tampoco es bueno llenarla en exceso, porque de esta forma se entorpece la circulación interior del aire. Las tres piezas básicas que pueden forzar su sustitución son el motor, el compresor y el evaporador.
* El lavarropas, en cambio, no posee esta dificultad, aunque sí suele averiarse por un deficiente uso de los ciclos de lavado. Hay que tratar de hacer lavados con la temperatura ideal para cada tanda de prendas de vestir, mantener los depósitos de jabón y suavizante libres de restos y pelusas, retirándolos una vez por semana con papel de cocina o trapos.
La vida media del lavarropa es de 12 años y para que llegue en forma lo ideal es mejor usar la temperatura de lavado más baja posible, ya que las enzimas de los detergentes funcionan mejor a 30 grados.
* Respecto de los cambios en el voltaje, se debe intentar que las instalaciones eléctricas de la vivienda estén en óptimas condiciones siempre. Respecto de los electrodomésticos, la mejor idea será mantenerlos desenchufados cuando no se estén utilizando. También es buena idea desenchufar la heladera (o los artefactos que necesiten alimentación continua) durante tormentas eléctricas, fuertes vientos, o ciclos de voltaje variables por diversas razones.