Los dibujos permanentes en el cuerpo -presentes incluso en las sociedades más antiguas- revivieron en la última década con fanáticos y detractores por igual.

 

Los locales donde se realizan este tipo de intervenciones en la piel proliferan en la mayoría de las ciudades del mundo, en las redes sociales existen miles de cuentas que rinden culto a este tipo de arte y los tratamientos para quitarlos -entre los arrepentidos seriales- comienzan a emerger cada vez más como una solución para “tapar” los errores en la piel.

 

Sin embargo, desde una perspectiva médica, está claro que un tatuaje es una marca permanente para la piel, aunque un tratamiento intervenga para quitarlo. El doctor Lucas Ponti (MN 130388), médico dermatólogo pediatra especializado en clínica estética y reparadora, compartió algunos consejos y datos claves a tener en cuenta.

 

Un aspecto primordial a la hora de hacerse un tatuaje es ser consciente de  la decisión que estamos tomando es para toda la vida”, destacó para empezar. “Si bien existen múltiples tratamientos con láser para poder retirarlos, la piel nunca vuelve a su estado original en un cien por ciento”.

 

El doctor explicó que los tatuajes no están indicados en embarazadas, menores de edad, pacientes con vitíligo o psoriasis, pacientes con trastornos de la coagulación, personas que estén cursando una infección activa de la piel y también, las personas que tengan antecedentes de mala cicatrización o cicatrización tipo queloides.

 

 

 

“A la hora de elegir un tatuador, es importante conocer el nombre completo del tatuador, saber si el local está habilitado, chequear que el material a utilizar sea descartable o esté cerrado y esterilizado y que el tatuador tenga una cierta experiencia”, indicó Ponti, que también es miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y del Colegio Iberolatinoamericano de Dermatología.

 

Las complicaciones que podemos tener, las podemos dividir en dos grupos”, agregó. “Aquellas que están relacionadas con la herida que se produce en la piel, las complicaciones infecciosas: podemos tener infecciones bacterianas localizadas en la piel, o infecciones virales tipo herpes, moluscos y verrugas y después, infecciones un poco más complicadas como el HIV, hepatitis B,D y C y sífilis“.

 

“Y el otro grupo está relacionado con la elección del color de la tinta“, dijo. “Tengan en cuenta que, a la hora de elegir un color, los colores rojos, violetas, verdes y amarillos pueden provocar alergias en la piel o granulomas que deforman la zona tatuada“.

 

Ahora bien, ¿qué hay que hacer luego? “Si ya te hiciste el tatuaje, lo más importante son los cuidados posteriores. ¿Cubrimos con film o no cubrimos? La verdad, está discutido. Yo recomiendo cubrir entre 6 y 12 horas y no más de este tiempo”, aconsejó Ponti. “Transcurrido esto lo vamos a retirar suavemente, lavar con agua tibia, jabón neutro o jabón cremoso, sin frotar ni rascar. Y luego vamos a secar al aire durante treinta minutos y apoyar suavemente un papel carilina hasta que esté bien seco”.

 

Para humectar el tatuaje hay que utilizar cremas emolientes sin perfume y es importante no tapar con vaselina porque esto no permite que el tatuaje respire y puede provocar infecciones.

 

 

Finalmente, el especialista sugiere noo realizar actividad física durante los primeros siete a diez días, sobre todo si el tatuaje es de gran extensión o está en zona de pliegues. No asistir a piletas o a saunas y por supuesto cuidarlo del sol:  durante el primer mes no sol directo, y luego siempre utilizar un protector 50 o más durante los primeros 6 meses. Esto hace que la calidad del tatuaje sea mejor y dure más.