El limonero es uno de los árboles más elegidos por los argentinos para patios y jardines, pero para que se desarrolle correctamente y produzca frutos grandes, el riego es clave.
El limonero es uno de los árboles más elegidos por los argentinos para patios y jardines, pero para que se desarrolle correctamente y produzca frutos grandes, el riego es clave.
Muchos creen que regarlo todos los días es la mejor estrategia, pero la realidad indica que el secreto está en el equilibrio: ni exceso de agua ni sequía.
La cantidad y frecuencia de riego dependen de tres factores principales:
El limonero necesita un riego profundo y espaciado, que permita que el agua llegue hasta las raíces sin encharcar la tierra.
Durante los días calurosos, lo ideal es regar cada 2 o 3 días, asegurándose de que el suelo esté húmedo pero no empapado.

En invierno, con menos evaporación y lluvias más frecuentes, se puede espaciar el riego a una vez por semana o incluso menos si el clima es muy húmedo
Para verificarlo:
El exceso de agua puede pudrir las raíces y debilitar el árbol, mientras que la falta de riego frena el crecimiento de los frutos.