15 de mayo de 2026 - 16:24

Evitá este error al lavar las almohadas para que no se acumulen más ácaros

Aunque muchas personas creen que con ponerlas en el lavarropas alcanza, hay un detalle clave del proceso que puede afectar la higiene y el descanso.

Las almohadas acumulan polvo, humedad, células muertas y ácaros con el paso del tiempo, incluso cuando se cambian las fundas con frecuencia. Por eso, lavarlas de forma correcta es clave para mantener la higiene del dormitorio y evitar malos olores o alergias. Sin embargo, existe un error muy común que puede provocar el efecto contrario y favorecer todavía más la acumulación de ácaros.

Muchas personas lavan las almohadas, pero no las dejan secar por completo antes de volver a usarlas o guardarlas. Esa humedad retenida en el interior genera un ambiente ideal para la proliferación de ácaros, hongos y bacterias, en especial en épocas frías o húmedas.

Los especialistas en limpieza del hogar recomiendan prestar especial atención al secado, ya que el relleno de las almohadas suele tardar más tiempo en perder la humedad acumulada. Aunque por fuera parezcan secas, por dentro pueden conservar agua durante varias horas o incluso días.

Por qué el secado incorrecto favorece la aparición de ácaros

Los ácaros se desarrollan con facilidad en ambientes cálidos y húmedos. Cuando una almohada queda húmeda después del lavado, se crea el contexto ideal para que estos microorganismos proliferen.

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Por qué el secado incorrecto favorece la aparición de ácaros. (Foto: AdobeStock)

Por qué el secado incorrecto favorece la aparición de ácaros. (Foto: AdobeStock)

Además, la humedad retenida también puede generar olor a encierro, manchas amarillentas y deterioro del relleno. Esto no solo afecta la higiene, sino también la calidad del descanso.

Cómo lavar las almohadas correctamente para evitar ácaros

  • Revisar la etiqueta antes del lavado para conocer las indicaciones del fabricante.
  • Utilizar agua caliente si el material lo permite.
  • No sobrecargar el lavarropas.
  • Hacer un centrifugado completo para eliminar la mayor cantidad de agua posible.
  • Dejar secar las almohadas por completo antes de volver a usarlas.
  • Si es posible, secarlas al sol o en lugares ventilados.
  • Girarlas varias veces durante el secado para evitar humedad interna.

En cuanto a la frecuencia, los especialistas recomiendan lavar las almohadas cada tres o seis meses, según eel uso y de si la persona tiene alergias o mascotas.

Qué pasa si nunca se lavan las almohadas

Con el tiempo, las almohadas acumulan restos de piel, sudor, polvo y microorganismos que no siempre son visibles. Según expertos en higiene del hogar, esto puede afectar la calidad del descanso y empeorar síntomas de alergias respiratorias en algunas personas.

Además, cuando las almohadas permanecen mucho tiempo sin limpieza, también pueden deformarse y perder soporte. Por eso, además de lavarlas de forma correcta, recomiendan cambiarlas cada uno o dos años, según el estado del material y del uso diario.

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