Qué es el looksmaxxing, la polémica tendencia estética que es furor entre los hombres jóvenes
Desde rutinas y péptidos hasta prácticas extremas: qué motiva a quienes buscan cambiar su rostro y qué riesgos advierten los expertos.
Looksmaxxing.
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El fenómeno del looksmaxxing se ha consolidado en este 2026 como una tendencia masiva en redes sociales, impulsada principalmente por hombresjóvenes que buscan alcanzar un ideal estético hipermasculino. Lo que empezó en foros de nicho es hoy un ecosistema de contenidos que abarca desde consejos básicos de higiene y gimnasio hasta prácticas extremas de modificación física, todo bajo la premisa de “maximizar” el atractivo visual para escalar posiciones en una jerarquía social percibida.
Qué es el looksmaxxing, la polémica tendencia estética que es furor entre los hombres jóvenes
Dentro de esta subcultura, los usuarios distinguen dos caminos claramente diferenciados. El softmaxxing incluye hábitos de cuidado personal relativamente inofensivos, como rutinas de skincare, cortes de pelo estratégicos, ejercicios de mandíbula (mewing) o el uso de agua fría para desinflamar el rostro. Por otro lado, el hardmaxxing representa el extremo más peligroso: implica cirugías estéticas invasivas, uso de fármacos sin supervisión médica y técnicas polémicas como el bone smashing (golpear los huesos faciales para generar microfracturas que, supuestamente, ensanchan la estructura ósea).
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Riesgos psicológicos y el ecosistema “Incel”
Más allá de los daños físicos, expertos en salud mental advierten sobre la dismorfia corporal que estos contenidos pueden generar en adolescentes vulnerables. Muchos de los algoritmos de plataformas como TikTok empujan a los usuarios hacia la “manosphere”, donde el looksmaxxing se vincula con discursos de comunidades incel (célibes involuntarios). En estos espacios, se monetiza la inseguridad masculina vendiendo la idea de que el “valor en el mercado sexual” depende exclusivamente de medidas faciales o estatura, lo que suele derivar en frustración, aislamiento y resentimiento social.
Para muchos jóvenes, como Tom de Manchester o Leander, estas prácticas comenzaron como un intento legítimo de mejorar la autoestima tras una ruptura o ante la caída del cabello. Sin embargo, la línea entre el autocuidado y la obsesión es delgada. Investigadores de la Universidad de Portsmouth señalan que, cuando la mejora física no produce la validación externa esperada, el riesgo de colapso emocional es alto.