A través del decreto 488/2020 publicado ayer en el Boletín Oficial, el Gobierno estableció que el precio para la compraventa local del petróleo será de U$S 45 el barril y prohibió la importación cuando haya petróleo disponible en el mercado interno. La medida -a la que se suele llamar "barril criollo"- estará vigente hasta el 31 de diciembre. La medida estableció que el precio podrá ser revisado trimestralmente por la Secretaría de Energía y quedará desactivado cuando el valor del precio internacional -para el que se toma como referencia el crudo Brent- supere los U$S 45 durante 10 días consecutivos. En tanto, las empresas productoras deberán sostener los niveles de inversión y de producción de 2019 y no podrán acceder al mercado de cambios ni adquirir títulos en pesos para su venta en dólares o transferencia al exterior. Pero, ¿qué impacto podrá tener este precio fijado para la compra de petróleo crudo en los precios que los consumidores pagan en los surtidores por la nafta y el gasoil? Aunque en la letra del decreto no se establece explícitamente un congelamiento de estos precios, en el sector aseguran que se deberían mantener sin variaciones durante los próximos meses, lo que impacta directamente en las empresas que refinan y comercializan combustible. "No está escrito, pero parte de este acuerdo es que no habrá aumentos de los combustibles por lo menos hasta octubre", aseguró una fuente del sector.

