Los defensores de Gerardo Ismael Billiris hoy hablan de "un ataque irracional debido al consumo de drogas" para exculparlo de la brutal agresión a Belén Torres en su departamento de Palermo y así lograr su excarcelación, pero las coartadas inverosímiles quizás no sirvan de mucho. Lo cierto es que hoy la situación del anestesista de 40 años empeora. El ataque a Torres, que tramita en el Juzgado Correccional N°7 bajo la firma del juez José Litvak, bajo la carátula de "lesiones" no es su único frente abierto en Tribunales.

 

En el día de ayer, el Juzgado de Instrucción N°40 a cargo del doctor Rodolfo Cresseri y el secretario Mariano Iturralde recibió una nueva denuncia contra Billiris, según confirmaron fuentes tribunalicias. Fue radicada a comienzos de esta semana en una comisaría porteña por una joven de 23 años, modelo y empleada de una importante cadena de gimnasios. La carátula: abuso sexual.

 

El hecho, aseguran fuentes cercanas al expediente, es de "antigua data" y no guarda relación con la situación de Torres. Hay una zona al menos gris en el relato: la víctima hoy tiene 23 años, pero las fuentes aseguran que el presunto abuso ocurrió hace años. ¿Era su víctima menor en aquel entonces? La denuncia ocurre con la joven ya mayor de edad, lo que lleva a que el expediente siga su curso en el fuero ordinario, y no de menores.

 

De todas formas, "la causa recién comienza", asegura una voz cercana al caso, que no dio detalles de la denuncia inicial para preservar la intimidad de la víctima.

 

Belén Torres, internada tras la golpiza.

 

La misma fuente estima que el expediente que investiga el ataque a Belén Torres tiene significativas chances de ser incorporada a la nueva causa bajo la firma del juez Cresseri en el fuero de instrucción. Las fotos de Torres hospitalizada tras la violenta golpiza que sufrió, difundidas en diversos medios, su primer indicio. Los investigadores estiman que, por lo visto, serían lesiones graves, un delito que compete precisamente a la Justicia de instrucción. Es algo que se deberá determinar por diversos factores, como el daño a largo plazo que provocan y el tiempo de curación.

 

Torres relató el ataque esta mañana a TN desde su cama en el sanatorio Itoiz de Avellaneda, luego de narrar un periplo de consumo de pasta base: "En un momento de la mañana, él empezó a temblar. Yo lo puse de costado y de repente me empezó a pegar. Empezó a decirme que me iba a matar y me empezó a pegar con fuerza en la espalda, a pegarme muy fuerte", aseguró.

 

Billiris aseguró no recordar nada en su declaración indagatoria, pero sus antecedentes no lo ayudan. En 2016, el anestesista ya había sido denunciado por lesiones por otra supuesta víctima femenina, según datos de la Cámara Criminal y Correccional.

 

El caso recayó en el Juzgado Correccional N°9, secretaría N°65, a cargo de la jueza Helena Díaz Cano y la doctora Patricia Rey.