La localidad de El Chaltén, en Santa Cruz, mantiene bajo monitoreo un riesgo natural que preocupa a científicos y autoridades: un eventual desprendimiento de la ladera norte del cerro Solo podría caer sobre la Laguna Torre, provocar una ola y generar una inundación repentina hacia la localidad.
El sector se encuentra a unos 10 kilómetros de El Chaltén y presenta signos de inestabilidad desde hace varios años. Los especialistas estudian especialmente la posibilidad de que un colapso de rocas y material de montaña impacte sobre el cuerpo de agua y afecte la morena terminal que contiene la laguna.
Si esa barrera natural cediera, una importante cantidad de agua, rocas y sedimentos podría desplazarse por el valle del río Fitz Roy en dirección a la localidad. El fenómeno es conocido como GLOF, por sus siglas en inglés, y se refiere a las inundaciones provocadas por el desborde repentino de lagos glaciares.
Una ladera que perdió el sostén del hielo
La investigadora Mariana Correas González, del IANIGLA-CONICET, explicó que el retroceso de los glaciares puede dejar expuestas pendientes que anteriormente estaban sostenidas por el hielo.
Esa pérdida de apoyo puede favorecer la inestabilidad de las laderas y aumentar la posibilidad de que se produzcan avalanchas o desprendimientos de gran volumen.
En el caso de la Laguna Torre, uno de los principales focos de atención está puesto sobre una grieta detectada en la ladera del cerro Solo. Según datos presentados ante el Concejo Deliberante de El Chaltén, el desplazamiento registrado durante el último año fue equivalente al movimiento acumulado durante los siete años anteriores.
A esto se suma que la cantidad de agua acumulada en la cuenca del glaciar Torre habría sido mayor a la estimada inicialmente, debido a la aparición de un segundo cuerpo de agua asociado al derretimiento sostenido.
Sin embargo, los especialistas remarcan que estos indicadores no permiten determinar cuándo podría producirse un desprendimiento.
El agua podría llegar en menos de una hora
Uno de los principales riesgos está relacionado con el escaso tiempo disponible para reaccionar ante una eventual emergencia. Los cálculos existentes indican que un flujo de agua podría recorrer el trayecto entre la Laguna Torre y El Chaltén en entre 45 minutos y una hora, siguiendo el curso del río Fitz Roy.
Ese margen adquiere especial importancia durante la temporada turística, cuando numerosos visitantes recorren los senderos y sectores cercanos a los cursos de agua.
Entre las posibles consecuencias también se encuentra la afectación del puente de acceso a El Chaltén, construido sobre el río Fitz Roy. Otros puntos de infraestructura considerados vulnerables son la planta de gas, la central eléctrica y el puesto sanitario.
Reclaman un sistema de monitoreo permanente
Frente a este escenario, el Concejo Deliberante de El Chaltén planteó la necesidad de contar con un plan integral de evacuación y contingencia, que permita coordinar la respuesta entre el municipio, Parques Nacionales y los organismos provinciales.
La propuesta contempla instalar sensores capaces de detectar movimientos de masa en tiempo real, cámaras para observar la ladera y sensores destinados a controlar el nivel de agua tanto en la Laguna Torre como en el río Fitz Roy.
También se plantea incorporar una estación meteorológica y un software que permita concentrar la información en un centro de monitoreo. El objetivo es que las autoridades puedan recibir una alerta con suficiente anticipación ante cualquier cambio significativo.
El protocolo debería establecer además rutas de evacuación, zonas seguras y responsabilidades concretas, junto con mecanismos de comunicación que permitan advertir rápidamente a vecinos, turistas, escuelas y comercios.
Por ahora, el monitoreo se realiza, entre otras herramientas, mediante imágenes satelitales obtenidas cada tres o cuatro días, por lo que no existe una vigilancia permanente de la pendiente.
La situación no implica que un desprendimiento vaya a ocurrir, pero los especialistas consideran que existe un riesgo latente. Ante un eventual episodio, la velocidad con la que podría desplazarse el agua convierte a la prevención, el monitoreo y la preparación de un sistema de evacuación en factores centrales para reducir las consecuencias.