6 de noviembre de 2026 - 16:28

Así son los dos papamóviles de León XIV: construidos en seis semanas, con escalera eléctrica y cúpula única

Dos camionetas de trabajo fueron transformadas según especificaciones del Vaticano. Una estará en Córdoba y la otra recorrerá Buenos Aires, y ambas llevan la misma patente.

Con la visita del papa León XIV a la Argentina en el horizonte, dos camionetas dejaron de ser vehículos de trabajo para convertirse en los papamóviles que trasladarán al pontífice en Córdoba y Buenos Aires. Fueron construidas en seis semanas, a partir de especificaciones enviadas por la Santa Sede, y todavía mantienen bajo reserva buena parte de su imagen final.

El proyecto estuvo a cargo del ingeniero Julián Benedetti Basone, quien contó en Infobae Al Amanecer que el encargo obligó a adaptar cada detalle del vehículo. “Nosotros hicimos dos papamóviles para Argentina”, afirmó. El trabajo incluyó estructuras nuevas, piezas fabricadas especialmente y cambios mecánicos para que el Papa pueda viajar de pie.

Una de las unidades ya fue enviada a Córdoba y la otra permanece en Buenos Aires, donde se prevé un recorrido con escalas en Claypole, el Monumento de los Españoles y Luján. Según el ingeniero, el cronograma contempla actividades del pontífice en ambas provincias durante la misma jornada.

Los vehículos son idénticos y llevan la misma patente, algo que pidió el Vaticano. Por eso el equipo necesitaba dos unidades con las mismas condiciones de funcionamiento, seguridad y presentación. La reserva sobre el resultado final forma parte del compromiso con la Santa Sede. “El Papa aceptó todo”, sostuvo Benedetti Basone sobre el diseño aprobado.

El primer contacto llegó por correo electrónico y en italiano. El Vaticano fijó las medidas del asiento papal, los apoyabrazos, el respaldo, la altura de la plataforma y los pasamanos, además de los ornamentos, banderines y escudos. Tras sucesivos intercambios por correo y videollamadas, el diseño recibió la conformidad final. La validación abarcó la cúpula, las barandas, los laterales y la escalera. También se tuvo en cuenta la contextura física del Papa.

El punto de partida fue una camioneta de doble cabina. El equipo retiró la sección trasera de pasajeros y unió la cabina con la caja de carga mediante refuerzos estructurales y un piso elevado. El resultado ofrece lugar para cinco personas: el Papa, dos acompañantes a sus costados y dos integrantes de seguridad en las plataformas traseras.

Como una pickup común no está preparada para concentrar esa carga en el eje trasero, se modificaron la suspensión, los amortiguadores y el piso. Además, se incorporaron aislantes para reducir las vibraciones y dar estabilidad al pontífice mientras viaja de pie.

La escalera trasera es eléctrica y se despliega cuando el Papa apoya el pie. Sobre ese sector se instaló una cúpula termoformada en una sola pieza, con materiales pedidos por el Vaticano. Su forma curva exigió maquinaria específica y trabajo especializado. Las piezas plásticas demandaron más de 20 matrices, en una producción artesanal limitada a dos unidades.

Benedetti Basone comparó esa escala con la industria: la planta de Zárate produce una camioneta cada 89 segundos, aunque aclaró que esa cifra no refleja el ciclo completo de fabricación.

El ingeniero no precisó el costo total, pero indicó que cada unidad puede costar más del doble que una pickup convencional, por la camioneta base, las modificaciones y las piezas exclusivas. Los vehículos pertenecen a la Santa Sede, que encargó al equipo argentino su custodia y cuidado, por lo que permanecerán en el país una vez concluida la agenda papal. En tono de broma, mencionó que alguno podría llegar al museo de papamóviles del Vaticano, donde ya se exhibe un modelo de Japón.

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