Los incendios forestales y de vegetación son una amenaza cada vez más frecuente y destructiva en diferentes regiones de la Argentina. Frente a un panorama climático complejo, científicos y especialistas locales proponen un cambio de paradigma para mitigar el impacto de estos desastres: utilizar el fuego controlado, técnicamente llamado quema prescripta, como una barrera de defensa.
Históricamente, la política ante los incendios se centró casi exclusivamente en la supresión y el combate directo una vez desatado el foco. Sin embargo, investigadores de la Red de Ciencia y Tecnología para la Mitigación de Incendios Forestales (RedMitif) y del INTA advierten que la acumulación de material orgánico seco actúa como un polvorín indomable cuando las temperaturas suben y la humedad escasea.
La quema prescripta no consiste en prender fuego de manera improvisada, sino en planificar un foco controlado bajo estrictas condiciones meteorológicas para consumir el "combustible" antes de una emergencia.
¿Qué es la quema prescripta y cómo funciona?
La técnica consiste en la aplicación planificada del fuego en zonas específicas de vegetación, bajo parámetros de humedad, viento y temperatura minuciosamente analizados. El objetivo principal es reducir de forma estratégica la cantidad de pasto, ramas y hojas secas acumuladas en el suelo.
Al eliminar este material leñoso de forma preventiva, se generan verdaderas barreras naturales o cortafuegos. Si un rayo o una negligencia humana inician un incendio forestal más adelante, al llegar a esa zona previamente tratada, el fuego pierde intensidad notablemente o se detiene por falta de alimento.
Los beneficios de cambiar la estrategia contra el fuego
Los científicos argentinos destacan que el éxito de esta metodología ya fue probado en diversas partes del mundo y que sus ventajas van más allá de lo estrictamente ambiental:
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Prevención de megaicendios: Evita que focos comunes se transformen en incendios de "sexta generación", que resultan incontrolables para los brigadistas.
Beneficio productivo: En zonas ganaderas o de pastizales, permite regenerar el suelo eliminando maleza seca y favoreciendo el rebrote de pasto de mejor calidad para los animales.
Seguridad en zonas de interfaz: Protege áreas donde las viviendas y los campos productivos limitan directamente con la vegetación natural.
El desafío de la implementación en el país
A pesar de la sólida base científica que respalda la efectividad del fuego prescripto, los especialistas reconocen que su aplicación masiva en Argentina aún enfrenta barreras. El principal obstáculo es la baja aceptación social inicial debido al temor lógico que genera el fuego, sumado a la necesidad de contar con marcos regulatorios específicos en cada provincia y personal técnico altamente capacitado.
Instituciones como el INTA ya avanzaron con la publicación de guías metodológicas y manuales de manejo del fuego para capacitar a productores y comunidades rurales. La premisa de la ciencia local es clara: ante un clima cambiante, la prevención inteligente debe anticiparse a los aviones hidrantes y las emergencias extremas.