Con el calendario electoral de 2027 cada vez más cerca, el Gobierno de Javier Milei decidió ajustar su estrategia parlamentaria y concentrar sus esfuerzos en un grupo reducido de proyectos considerados clave para su programa económico.
La Libertad Avanza busca concentrarse en un paquete de proyectos económicos y evitar nuevas derrotas parlamentarias. El Presupuesto 2027, el Súper RIGI, Inocencia Fiscal y la reforma del Banco Central aparecen entre las prioridades.
Con el calendario electoral de 2027 cada vez más cerca, el Gobierno de Javier Milei decidió ajustar su estrategia parlamentaria y concentrar sus esfuerzos en un grupo reducido de proyectos considerados clave para su programa económico.
La decisión se tomó luego de las dificultades que atravesó el oficialismo en el Senado para avanzar con algunas iniciativas y ante la necesidad de negociar con bloques dialoguistas y representantes de las provincias para conseguir los votos necesarios.
En este escenario, La Libertad Avanza buscará evitar nuevas derrotas en el Congreso y priorizar aquellos proyectos que considera fundamentales para consolidar el rumbo económico de la gestión.
Entre las iniciativas que aparecen al frente de la agenda están el Súper RIGI, el proyecto de Inocencia Fiscal, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el Presupuesto 2027, que deberá ingresar a la Cámara de Diputados el próximo 15 de septiembre.
La estrategia también responde a un escenario político que comienza a cambiar a medida que se acercan los comicios. En el oficialismo reconocen que será más difícil construir acuerdos con gobernadores y legisladores provinciales que, con la campaña electoral en el horizonte, podrían tomar mayor distancia de la Casa Rosada.
La Libertad Avanza no cuenta con mayoría propia en el Senado, por lo que necesita acuerdos con sectores de la oposición dialoguista para avanzar con sus iniciativas.
El reciente traspié con el proyecto de Propiedad Privada funcionó como una señal de alerta. La resistencia de algunos aliados obligó al oficialismo a retirar capítulos centrales de la propuesta, dejando en evidencia las dificultades para reunir los apoyos necesarios.
A partir de esa experiencia, la intención será negociar previamente cada iniciativa y reducir el riesgo de llevar al recinto proyectos que no cuenten con los votos suficientes.
Los bloques dialoguistas, por su parte, reclaman modificaciones en las propuestas del Poder Ejecutivo y buscan incorporar al debate proyectos impulsados por legisladores de las provincias.
Uno de los principales objetivos del oficialismo será avanzar con el Súper RIGI, una iniciativa que apunta a atraer inversiones vinculadas con nuevas industrias, inteligencia artificial, energía y minerales críticos.
El proyecto ya fue aprobado por Diputados y continuará su recorrido en el Senado, donde el oficialismo deberá buscar consensos con los distintos bloques para convertirlo en ley.
La reforma del Banco Central y el proyecto de Inocencia Fiscal también forman parte de la agenda que el Gobierno pretende impulsar antes de que el debate electoral gane mayor protagonismo en el Congreso.
En paralelo, otras reformas de mayor impacto político quedaron relegadas. Entre ellas aparecen la modificación del sistema electoral para eliminar las PASO, el régimen de Zonas Frías, cambios en la Ley de Salud Mental y distintas iniciativas relacionadas con discapacidad.
De esta manera, el oficialismo encara la segunda mitad del año con una estrategia más enfocada en la negociación y en la aprobación de un paquete económico acotado. La proximidad de las elecciones de 2027 aparece como uno de los factores que podría complicar todavía más la construcción de mayorías en el Congreso.