Uno de los pueblos argentinos mas pintorescos es La Carolina, ubicado en la provincia de San Luis. Se trata de un pueblo peatonal, decisión que tomó la comunidad para preservar su entorno natural, sus calles empedradas y su tranquilidad.
Está ubicado en la provincia de San Luis.
Uno de los pueblos argentinos mas pintorescos es La Carolina, ubicado en la provincia de San Luis. Se trata de un pueblo peatonal, decisión que tomó la comunidad para preservar su entorno natural, sus calles empedradas y su tranquilidad.
Tal como ocurrió con La Cumbrecita en Córdoba y con Purmamarca en Jujuy, La Carolina propone recorridos a pie o en bicicleta, impulsando una experiencia turística mejorada y sostenible en el pueblo de apenas 300 habitantes.
La peatonalización de La Carolina -a 86 kilómetros de la ciudad de San Luis y a 180 kilómetros de la villa turística de Merlo- busca fortalecer los lazos entre la comunidad local y el turista, creando un vínculo basado en el respeto por el lugar y sus tradiciones. Además, contribuye a la protección del medioambiente al reducir la contaminación y el ruido generados por los vehículos.
Durante la temporada alta, los fines de semana los vehículos deben permanecer estacionados en la entrada del pueblo, donde se deberá abonar un arancel a beneficio. Embarazadas y personas con discapacidad o movilidad reducida tendrán permitido el acceso en vehículo mediante una autorización de la oficina de informes turísticos del pueblo.
La Carolina ofrece opciones para toda la familia, como transformarse en “Minero por un día", visitando una antigua mina de oro o el río Amarillo, donde los turistas pueden utilizar antiguas técnicas de extracción.
La historia del pueblo también está marcada por la literatura, porque allí vivió el poeta y filósofo Juan Crisóstomo Lafinur, cuyo museo se puede visitar. Otras actividades son el arreo de llamas, cabalgatas, rappel, trekking y la visita a la Gruta de Inti Huasi, donde habitó la cultura Ayampitin.
Cabe destacar que La Carolina fue reconocido en el Programa Pueblos Autenticos por conservar su identidad en diversos aspectos como su arquitectura, tradiciones, gastronomía, paisajes, historia y el origen de sus pobladores.
Entre otros pueblos peatonales del mundo, se destacan Medina de Fes (Marruecos), declarado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1981; Venecia (Italia), ciudad construida sobre 118 pequeñas islas unidas entre sí por 455 puentes donde solo está permitido el tránsito de personas, y Rodas (Grecia), que solo puede ser transitado por peatones debido a sus calles empinadas y angostas.