11 de agosto de 2026 - 17:25

Las energías limpias y su proyección a futuro

Las energías renovables están, lentamente, ganando terreno en nuestro entorno. Explicamos la actualidad y las proyecciones de estas fuentes alternativas.

Las fuentes de energía son imprescindibles para el funcionamiento y avance de la sociedad. Necesitamos grandes cantidades de energía para todo: para iluminar nuestros hogares, calles y oficinas, para mantenernos comunicados y navegar por internet en portales como casino maggico, para trasladarnos de un lado a otro, para conservar una temperatura agradable, para hacer funcionar las industrias y un largo etcétera.

Desde la Revolución Industrial hasta finales del siglo XX —e incluso lo que llevamos del XXI— las fuentes de energía principales para todas estas actividades han estado constituidas por la quema de combustibles fósiles. Sin embargo, en décadas recientes aparecieron iniciativas para producir energía proveniente de fuentes renovables. Según la ONU, estas traen beneficios diversos para la salud y el bienestar de todos los seres vivos. El más notorio es que se afirma que pueden ayudar a frenar el cambio climático.

Como era de esperarse, la utilización de energías renovables ha traído grupos fervientes que las apoyan, pero también muchísimos detractores. ¿Cuál es la situación actual respecto al uso de energías “limpias” o renovables?, ¿cuáles son las expectativas a futuro? Estas y otras interrogantes las aclararemos brevemente a continuación.

¿Qué son las energías renovables?

Cuando se habla de energías renovables se engloba a todas aquellas fuentes de energía que provienen de recursos que se renuevan naturalmente (como las plantas o los ríos) o que son prácticamente inagotables (como el mar, el sol o el viento). Se diferencian de las fuentes tradicionales porque estas últimas son fruto de la quema de carbón o de combustibles fósiles, como el petróleo, los cuales no solo son finitos, sino que además desprenden gases tóxicos durante su procesamiento.

Se estima que la quema de carbón y combustibles fósiles es responsable de alrededor del 75% de las emisiones de sustancias venenosas directamente a la atmósfera, que están causando lo que se conoce como efecto invernadero. De este se desprende el calentamiento global y otros tantos males que afectan a la población actual, no solo de humanos sino de fauna y flora.

Las energías renovables son diversas, entre las más conocidas están la eólica (proveniente del viento), la solar (la que se obtiene de la luz del sol), la geotérmica (del calor de la tierra), la hidroeléctrica (responsable de la producción de electricidad con las corrientes de agua), la maremotriz (proveniente de los movimientos del mar) y la biomasa (energía química resultado de la fotosíntesis de las plantas), pero hay más.

¿Cuál es la proyección a futuro del uso de las energías renovables en el mundo? ¿Es realmente viable?

La gran pregunta que la mayoría de las personas se hacen a este punto es justamente ¿Si la energía limpia o renovable tiene mayores beneficios, por qué no se adopta en todas partes y al 100%? No existe una única respuesta a este planteamiento. Pero, en líneas generales, hay que decir que, por un lado, aún hoy resulta más costoso extraerla respecto a la energía fósil y, por otro, no todas las fuentes de renovables producen la misma cantidad de energía que la quema de hidrocarburos.

Por estos y otros motivos a la fecha se sigue recurriendo a las fuentes tradicionales para satisfacer la demanda de gran parte de la población, sobre todo en los países de menores recursos económicos. Sin embargo, la transición ha comenzado, impulsada por algunos gobiernos y organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, la Unión Europea y las ONG.

Si nos vamos directamente a las cifras tenemos que, en 2011, el aporte de las energías renovables en la producción de electricidad para el mundo era apenas del 20%. En 2021 esta cifra se ubicó en torno a un 28% y para 2040 se espera que alcance un 40%. Estas proyecciones toman en consideración el incremento esperado de la población para ese año, que se calcula en unos 2000 millones de personas. Aún hay mucho por resolver, pero las proyecciones son buenas.

La transición hacia la electricidad como principal fuente de energía

Los adelantos tecnológicos de las décadas recientes dan indicios de que cada vez dependeremos más de la electricidad y menos de otras fuentes de energía para sustentar la operatividad de muchos sectores. Por ejemplo, los sistemas de calefacción y enfriamiento utilizados en la mayoría de los lugares son principalmente eléctricos. Y, en tiempos recientes, hemos asistido a la aparición de automóviles que funcionan con energía eléctrica, que, si bien no son los más populares en nuestros días, pueden llegar a serlo en un futuro.

Todo esto platea nuevos desafíos. Debido al afianzamiento de la clase media a nivel mundial, el crecimiento de las grandes ciudades y la disponibilidad de nuevos electrodomésticos y aparatos tecnológicos, se cree que para el año 2060 la demanda de electricidad será dos veces mayor a la actual. Con esto en mente, la agenda de organizaciones internacionales como las antes mencionadas incluyen constantemente la promoción de las fuentes renovables como alternativa para la producción de electricidad en la mayor parte de territorios posibles.

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