León XIV vendrá a la Argentina: por qué Francisco nunca regresó al país durante su papado

El Vaticano confirmó que el nuevo pontífice llegará al país en noviembre. El anuncio volvió a poner en primer plano uno de los grandes interrogantes del papado de Jorge Bergoglio: por qué nunca regresó a su tierra natal durante sus doce años al frente de la Iglesia católica.

La confirmación de que el papa León XIV visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026 despertó expectativa entre los fieles y reabrió una pregunta que acompañó buena parte del pontificado anterior: por qué Francisco, el primer papa argentino de la historia, nunca volvió al país después de ser elegido.

La Santa Sede informó este miércoles 5 de agosto que León XIV realizará su primer viaje apostólico a América del Sur del 6 al 17 de noviembre, con escalas en Uruguay, Argentina y Perú. En territorio argentino tiene previsto visitar Buenos Aires, Córdoba y Luján, aunque el programa detallado será difundido más adelante.

León XIV permanecerá en la Argentina del 8 al 11 de noviembre y visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján.

León XIV permanecerá en la Argentina del 8 al 11 de noviembre y visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján.

Por qué Francisco nunca visitó la Argentina

No existió una única explicación oficial y definitiva que permitiera responder por qué Jorge Mario Bergoglio no regresó a la Argentina durante sus doce años como papa. Sin embargo, a lo largo de su pontificado surgieron distintas razones políticas, pastorales, logísticas y personales que ayudan a comprender aquella decisión.

Francisco dejó Buenos Aires en 2013 para participar del cónclave convocado tras la renuncia de Benedicto XVI. Después de ser elegido como máximo representante de la Iglesia católica, nunca volvió a pisar suelo argentino. Sí viajó a cuatro de los cinco países limítrofes: Brasil en 2013, Bolivia y Paraguay en 2015 y Chile en 2018. También visitó Cuba, Ecuador, México y Perú.

Ese recorrido por América Latina hizo todavía más evidente su ausencia en el país donde había nacido y desarrollado gran parte de su tarea pastoral.

La última vez que habló públicamente sobre una posible visita, en septiembre de 2024, Francisco reconoció su deseo de regresar, pero dejó abierta la decisión: “Yo querría ir. Es mi pueblo, pero no está decidido. Hay varias cosas que resolver antes”.

El temor a que su visita fuera utilizada políticamente

Una de las explicaciones más repetidas fue que Francisco quería evitar que su presencia en la Argentina quedara atrapada en la denominada grieta política o fuera aprovechada por algún sector partidario.

Gustavo Vera, amigo cercano de Bergoglio, contó que el pontífice esperaba que una eventual visita pudiera servir para favorecer la unión nacional y el reencuentro entre los argentinos. Según esa interpretación, Francisco no quería que su llegada profundizara las divisiones ni fuera presentada como un respaldo a un gobierno, dirigente o espacio político determinado.

La figura del papa argentino fue objeto de lecturas políticas contrapuestas durante diferentes gobiernos. Cada reunión, gesto o declaración era analizada en clave partidaria, una situación que habría dificultado la organización de un viaje capaz de quedar al margen de las disputas internas.

Francisco mantuvo un fuerte vínculo con la Argentina, aunque nunca regresó al país durante su pontificado.

Francisco mantuvo un fuerte vínculo con la Argentina, aunque nunca regresó al país durante su pontificado.

Las prioridades pastorales y la salud de Bergoglio

Otro elemento fue la decisión de Francisco de privilegiar las llamadas periferias del mundo, con viajes a países y comunidades que habitualmente no ocupaban un lugar central en la agenda internacional del Vaticano.

Tras la muerte de Bergoglio, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, explicó que el pontífice tuvo intenciones de visitar su país, pero que las circunstancias políticas y logísticas terminaron impidiéndolo. También remarcó que, pese a su ausencia física, Francisco permaneció conectado con la realidad argentina.

Durante los últimos años de su pontificado, además, sus problemas de movilidad y las recurrentes complicaciones respiratorias limitaron la planificación de viajes extensos. Las dificultades en una rodilla lo obligaron a utilizar bastón o silla de ruedas en numerosos actos públicos.

Por eso, su ausencia no puede atribuirse a una única causa. La polarización política, el riesgo de una utilización partidaria de su figura, las prioridades pastorales, la organización de la agenda y el deterioro de su salud fueron factores que confluyeron hasta dejar la visita pendiente.

León XIV romperá una ausencia de décadas

La llegada de León XIV tendrá una fuerte carga simbólica. El nuevo pontífice visitará el país natal de su antecesor y encabezará la primera visita papal a la Argentina desde Juan Pablo II, quien estuvo en territorio nacional en 1982 y 1987.

El tramo argentino comenzará el 8 de noviembre, después de su paso por Uruguay, y finalizará el día 11, cuando continúe hacia Perú. Allí, León XIV mantiene un vínculo especial por haber desarrollado durante décadas parte de su misión religiosa y haberse desempeñado como obispo de Chiclayo entre 2015 y 2023.

Mientras se aguardan los horarios y las actividades oficiales, la confirmación ya produjo un contraste inevitable: un papa extranjero llegará a la Argentina pocos años después de que el primer pontífice nacido en el país terminara su histórico mandato sin haber podido regresar

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