Patricia Walsh murió este jueves 5 de noviembre a los 74 años, dejando una extensa trayectoria atravesada por la política, el periodismo y la defensa de los derechos humanos. Hija del escritor y periodista Rodolfo Walsh, fue diputada nacional, legisladora porteña y una de las principales impulsoras de la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.
La noticia generó repercusión especialmente entre organizaciones de derechos humanos y espacios de izquierda, donde desarrolló buena parte de su militancia. Walsh había nacido en Buenos Aires en 1952 y comenzó su actividad política durante sus años como estudiante en la Universidad Nacional de La Plata.
También ejerció el periodismo desde muy joven y trabajó en la oficina de prensa del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Tras el golpe de Estado de 1976 fue despedida del organismo y pudo reincorporarse con el regreso de la democracia. En 1984 denunció ante la Conadep la desaparición de su padre.
La ley que marcó su paso por el Congreso
Walsh llegó a la Cámara de Diputados en 2001, electa por la Ciudad de Buenos Aires en representación de Izquierda Unida. Desde su banca puso como uno de sus principales objetivos la eliminación de las normas que impedían avanzar con las causas contra responsables de crímenes cometidos durante la última dictadura.
Fue autora e impulsora del proyecto para declarar la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Después de sucesivos pedidos de sesiones especiales, la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa el 12 de agosto de 2003 y posteriormente el Senado la convirtió en la Ley 25.779.
Dos años después, en junio de 2005, la Corte Suprema declaró inconstitucionales ambas normas y validó su nulidad, consolidando el camino para la reapertura y continuidad de los juicios por delitos de lesa humanidad.
Durante su mandato también integró las comisiones de Educación, Derechos Humanos y Garantías y Libertad de Expresión. Entre 2007 y 2010 regresó a la actividad legislativa como representante en la Legislatura porteña.
De candidata presidencial a querellante en causas de lesa humanidad
Patricia Walsh también tuvo una fuerte participación electoral. Fue candidata a presidenta por Izquierda Unida en 1999 y 2003, además de competir por la Jefatura de Gobierno porteña y participar posteriormente en otros espacios políticos de izquierda.
Su historia personal estuvo atravesada directamente por el terrorismo de Estado. Su padre, Rodolfo Walsh, fue asesinado y desaparecido en 1977, mientras que su hermana María Victoria Walsh murió en 1976 durante el episodio conocido como la Masacre de la calle Corro.
En los últimos años, Patricia se mantuvo como querellante en la causa por aquella masacre y también había participado como denunciante en la causa ESMA. Además, integró la agrupación HIJOS y sostuvo durante décadas su actividad vinculada con memoria, verdad y justicia.
En 2025, junto con Myriam Bregman, había presentado además una acción judicial para reclamar la preservación de archivos de la Armada frente al riesgo de posibles depuraciones. Su actividad pública continuó así ligada a las causas por los crímenes de la última dictadura hasta sus últimos años.