Por Dr. Armando Rosales - Médico Cardiólogo
Por Dr. Armando Rosales - Médico Cardiólogo
El 9 de mayo de cada año se cumple un aniversario más del invento del Dr. René Gerónimo Favaloro: el bypass aortocoronario. Vamos a reflejarlo en una breve historia de tres capítulos.
Corría el año 1962 y desde hacía 12 años René Favaloro residía como médico rural en el pequeño pueblo de Jacinto Arauz con 3.000 habitantes, ubicado en el medio de La Pampa. Allí era clínico, cirujano, partero y sobre todo consejero de los ciudadanos del pueblo. Atendía a todos, pagaran o no. "En Jacinto Arauz me hice médico: ser médico es no sólo recetar u operar, es estar, escuchar, comprender. Es no mirar el reloj cuando alguien sufre", escribió en su libro "Recuerdos de un Médico Rural" de 1980. Su mirada y acción humanística para con el prójimo transformó toda una región de La Pampa. En esos años comenzó a interesarse por la cirugía torácica y cardiovascular, y en sus viajes periódicos a la ciudad de La Plata, a fin de actualizar sus conocimientos, volvía al Policlínico de La Plata, lugar en donde había realizado sus prácticas como estudiante y formación inicial como médico, previo a su viaje a Jacinto Arauz, bajo la tutela de los profesores Dres. Federico Christmann y José María Mainetti. Fue este último quien le indicó que el lugar adecuado para realizar su formación en cirugía cardiovascular estaba en la Cleveland Clinic, en Estados Unidos. Y fue entonces que Favaloro partió con 39 años a Estados Unidos, con una edad inusual para un médico que iniciaba una formación especializada en cirugía torácica y cardiovascular, y con un inglés muy básico e incipiente. Así llegó a la meca de la cirugía cardiovascular en ese tiempo.
Trabajó inicialmente como médico residente y luego como staff del equipo de cirugía dirigido por el Dr. Donald Effler. En sus comienzos su trabajo se centró en las cirugías de cardiopatías congénitas y valvulares. Sus primeros tiempos en la Cleveland fueron muy duros en su relación con el jefe del Departamento de docencia e investigación, quien con malos tratos le dijo que Argentina era un país de indios y con un nivel educacional inaceptable. Estuvo a punto de volverse a Argentina, pero los consejos y la palabra motivacional de su Jefe de Servicio, el Dr. Effler, y fundamentalmente el inicio de su profunda amistad con el Dr. Mason Sones, el inventor de la coronariografía en 1958, lograron que Favaloro depusiera en sus intenciones de regresar a Argentina. En esos años además el Dr. Sones y la Cleveland Clinic poseían la colección más importante de cinecoronariografías de los Estados Unidos y del mundo. A comienzos de 1967, Favaloro comienza a pensar y a estudiar la posibilidad de utilizar la vena safena interna de una de las piernas del propio paciente en la cirugía coronaria, y así llegamos al 9 de mayo de ese 1967. Hoy hace 59 años, en el que se marca un hito en la historia de la medicina cardiovascular, al implementar por primera vez una técnica quirúrgica de su invención, el bypass aortocoronario. La primer paciente sometida al bypass aortocoronario por Favaloro, fue una mujer de 51 años, que no sólo sobrevivió a la cirugía, sino que tuvo una excelente recuperación en el postoperatorio y vivó varias décadas más. A partir de esa fecha millones de personas en el mundo han sido sometidas al procedimiento de revascularización coronaria inventado por Favaloro.
La técnica del uso de vena safena del propio paciente, para la revascularización coronaria, puenteando las obstrucciones arteriales, ha superado el paso del tiempo, y los nuevos adelantos del tratamiento de la enfermedad como lo es la angioplastia coronaria y el uso de stents (prótesis) intracoronarios, conviven en el arsenal terapéutico que disponemos los médicos cardiólogos para enfrentar la enfermedad ateroesclerótica de las arterias coronarias. Así, hoy en día alrededor de 500.000 pacientes son operados anualmente sólo en Estados Unidos con la técnica de Favaloro. Y lo extraordinario es que su invento del bypass aortocoronario con vena safena fue incluido como uno de los 400 inventos y descubrimientos cruciales que transformaron la humanidad en toda su historia, siendo la única contribución latinoamericana destacada por cambiar la medicina y mejorar la calidad de vida de millones de personas. Pero, a mi modesto entender, lo que hace trascender al Dr. Favaloro más allá de su invento, fue su perseverancia, dignidad de hombre de bien como profesional y su empatía con el prójimo ya sean los pacientes y los cientos o miles de jóvenes que pasamos en nuestra formación como especialistas, por la Fundación Favaloro y el Servicio del Sanatorio Güemes en sus primeros años en Argentina o posteriormente por su propio Hospital y Universidad Favaloro, y vimos en él una buena fuente de inspiración y ejemplo en la elección de nuestra especialidad, ya sea la cardiología o la cirugía cardiovascular.