Soñaba con un proyecto que ya había comenzado muy fuerte, pero seguramente no imaginaba ser presidente el año siguiente, porque nadie hablaba todavía de unas elecciones para el año siguiente, 1946, en ese gobierno militar que presidía Edelmiro J. Farrell y del que Juan D. Perón había sido secretario de Trabajo y Previsión y ministro de Guerra. Ahora se encontraba en prisión en la cárcel de la isla Martín García, a raíz de una decisión del propio Farrell, ante lo que había significado el avance popular de Perón con medidas protectoras a los trabajadores y sindicatos y que lo habían convertido en un líder cada día con mayor proyección nacional, provocando también el descontento de otros sectores. Así las cosas, la oposición pensaba que se iba a perpetuar en el poder y ponía en peligro la democracia. En ese marco, la oposición política propone una marcha a favor de la Constitución y la Libertad para el 19 de septiembre de 1945, y pide que el gobierno pase a manos del Presidente de la Corte de Justicia. Esto hace que se le sumen los militares disconformes y pidan la renuncia de Perón. Consumada inmediatamente la dimisión, el futuro líder justicialista es enviado preso a la isla Martín García. Tal como lo relata y analiza el Dr. Marcelo Lima en su libro "Un día de sol", la reacción de los sectores populares a este hecho estalla en Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945, cambiando para siempre la historia de los argentinos.

 


Previo a ello, desde su prisión, y con fecha 14 de octubre de 1945, Perón habla de su futuro y especula que podría irse a vivir al sur del país. Esta misiva, dirigida a la "Srta. Evita Duarte", comienza con un "Mi tesoro adorado", y continúa: "Sólo cuando nos alejamos de las personas queridas podemos medir el cariño. Desde el día que te dejé allí con el dolor más grande que puedas imaginar, no he podido tranquilizar mi triste corazón. Hoy sé cuánto te quiero y que no puedo vivir sin vos. Esta inmensa soledad sólo está llena con tu recuerdo." 

 


Tras revelarle que le ha escrito Farrell para pedirle que acelere su retiro del Ejército, le confiesa que apenas salga se casarán "y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos". Historiadores reconocidos que menciona Lima en su obra, advierten que esa confesión de Perón, fue una estrategia de inteligencia militar ante la casi segura posibilidad de que la carta fuera interceptada por los gobernantes antes de llegar a manos de Evita. De esa manera transmitía un mensaje opuesto a su idea de seguir la lucha hasta llegar a la presidencia. Mas adelante, le cuenta sobre su detención en Buenos Aires: "De casa me trasladaron a Martín García y aquí estoy no sé porque y sin que me hayan dicho nada. ¿Qué me decís de Farrell y de Ávalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida. Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos a vivir a Chubut los dos." Perón menciona a Eduardo Avalos, coronel que lo reemplazó como ministro de Guerra en octubre de 1945, mientras Domingo Mercante fue un hombre de confianza suyo desde el sindicalismo, y luego fue elegido gobernador de Buenos Aires. Tras otros encargos referidos a su detención, Perón le hace recomendaciones a Evita: "Debes estar tranquila y cuidar tu salud mientras yo esté lejos para cuando vuelva. Yo estaría tranquilo si supiese que vos no estás en ningún peligro y te encuentras bien". Le pide que lo espere tranquila y que "se cuide mucho la salud, porque si sale el retiro, nos casamos al día siguiente y si no sale yo arreglaré las cosas de otro modo, pero liquidaremos esta situación de desamparo que tú tienes ahora".


Al comenzar a despedirse, y tras un "Viejita de mi alma", le comenta que tiene sus retratos en su habitación de detenido, y que los mira todo el día "con lágrimas en los ojos"...

 

Escrita tres días antes del 17 de octubre de 1945, la carta no sólo confirma esa pasión que se eternizó el 26 de julio de 1952.

 

 

La intensidad de sus palabras, habla de una pasión que confirma lo indisoluble del vínculo de pareja que comenzaba extenuante y que soportaría aún duras fatigas durante el período de gobierno iniciado en 1946 y que Eva Duarte sólo pudo compartir hasta su propia muerte el 26 de julio de 1952, hoy hacen 66 años.


Quizá desde los ojos del pueblo, poco se pudo advertir de este amor sobrepasado por la actividad y el protocolo oficial. Pero esta carta escrita sólo tres días antes del mítico 17 de octubre de 1945, revela sin dudas que la primera mirada entre Perón y María Eva Duarte en el Luna Park de Buenos Aires durante el festival artístico a beneficio de las víctimas del terremoto de San Juan del año anterior, fue amor a primera vista.

 

 

Por Luis Eduardo Meglioli 
Periodista. Autor de "Perón-Frondizi, la conversación". Emporio Ediciones.