Por Orlando Navarro – Periodista
Por Orlando Navarro – Periodista
Los temas recurrentes que vivimos los argentinos, como el mileismo, el peronismo, el progresismo, el feminismo, ideologías de derecha, o de izquierda, el centrismo, y otros, cada cual con su respectivo “anti”, finalmente es una grieta, que cada vez se profundiza más y sigue dividiendo a la sociedad. Habitualmente, no hay tema que se salve de esta dicotomía de los pro y anti, luego ante lo infranqueable que resultan las diversas posturas, los individuos abandonan la discusión, se repliegan sobre sus creencias, que en muchos casos se convierten en conflictos que ponen en peligro amistades añejas, o, para peor, dividen familias por discusiones interminables y que no encuentran un punto en común.
Así, la costumbre de ideologizar todo, termina saturando aspectos de la vida en sociedad, en el afán de imponer una ideología cualquiera, con el propósito de que todo gire bajo un único prisma, sin posibilidad de analizar otras perspectivas.
A veces, alguno opta por no seguir discutiendo y se aleja, siguiendo la sabia recomendación del león. Dice la fábula, que un burro sostenía frente al tigre, su creencia que el pasto es azul, no verde. Fueron ante el rey de la selva para que dirimiera el conflicto. Sorpresivamente el león convalidó que, efectivamente, el pasto es azul. El burro se alejó celebrando su triunfo y el tigre miró extrañado al león. “Hijo, le dijo, debes aprender: nunca discutas con burro”.
Seguimos: a partir de la guerra fría (recomiendo leer al respecto la interesante nota de Jorge Reynoso Rivera, por este medio) desatada luego de que culminara la segunda guerra mundial, el mundo marcó diferencias, básicamente entre oriente y occidente. Que en algún momento supusimos que quedarían zanjadas con la caída del muro de Berlín, en noviembre de 1989. Pero no fue así. Y en la actualidad, por ejemplo, el rescate o secuestro del ex presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha reavivado a extremos insalvables la antedicha controversia.
Concretamente: la denominada corriente de “derecha”, por lo general ha apoyado esa intervención de Donald Trump, y la “izquierda” la ha condenado, con el argumento que EEUU quiere ser una especie de gendarme del mundo y robarse sus riquezas.
El anti-imperialismo en Argentina, viene de lejos, diría que desde el famoso “Braden o Perón”, antes de las elecciones que consagraron a éste, en 1945. Un anti-norteamericanismo que está tan ideologizado, que quienes lo sostienen lo hacen con un determinismo irrevocable. Olvidan que Perón, en 1953, recibió la visita de Milton Eisenhower, hermano del presidente de entonces de los EEUU, fue muy cordial con él y lo invitó a analizar la posibilidad de un entendimiento. Perón no era confiable para el Norte, por su conocida postura de la tercera posición y eso postergó el acuerdo. Luego, ya en el exilio, Peron no aceptó la propuesta de su representante, Jhon W. Cooke, hombre de izquierda, de asilarse en la Cuba de Fidel Castro, y prefirió la España del ultra derechista Francisco Franco. Por último, cuenta el historiador y periodista Tata Yofre, en su libro “Fue Cuba”, que en el avión que traía de vuelta al líder del peronismo, en 1973, este habría confiado que volvía para “terminar con el comunismo. Con apoyo popular y de Estados Unidos”. Situación que confirmó desalojando a Campora del poder, y luego, el 1 de mayo de 1974, echando a la izquierda revolucionaria de la Plaza de Mayo. Esa es la historia. Pero el “anti-imperalismo” volvió con fuerza con Kischner en el poder y así, para ese movimiento y la izquierda, los EEUU corporizan lo que sería un neocolonialismo.
Entonces, se entiende que la figura de Donald Trump, despierte odios y adhesiones por igual. Leo periodismo especializado en cuestiones internacionales, que lo consideran un ser violento, intempestivo y delirante. En mi opinión, una valoración absolutamente parcial y que ignora, deliberadamente, lo que en mi opinión son los esfuerzos del presidente norteamericano, por terminar diversos conflictos en el mundo. Algunos de ellos milenarios, como los de Medio Oriente, donde se mezclan intereses religiosos, territoriales y de posesión de riquezas naturales, que son de gran impacto en las economías globales y por lo tanto muy apetecibles. Por lo cual no se me oculta que estos afanes de Trump, tienen una alta carga de interés en favor de la nación que preside. Pero, desde un punto de vista humano, valoro el respeto por ese bien supremo que es la vida, por sobre todo interés económico. Ver un niño llorando sobre los restos de su familia masacrada, es una imagen que duele profundamente, y que no justifica ninguna acción bélica por los motivos que fuere. Así como la de jóvenes soldados que ven truncados sus sueños por la bala que los alcanzó. Parar con el genocidio, se torna entonces de una necesidad cuasi moral. Los saltos eufóricos de los venezolanos en el exilio, así lo ratifican.
Veamos algunas intervenciones de Trump en recientes conflictos, para tomar una idea de lo que estamos afirmando. (Fuente consultada: Infobae).
1)Israel-Gaza. Con su intervención a mediados del año pasado, Trump logró un acuerdo de alto el fuego e intercambio de rehenes consecuente. Después, ese acuerdo fue sucesivamente ignorado por ambas partes, pero la alegría de los rehenes en su reencuentro, luego de casi 3 años, con su familia, fue conmovedora.
2) Armenia-Azerbaiyan: Trump auspició en agosto en la Casa Blanca la firma de un acuerdo entre los líderes de ambos países. La base del pacto fue la creación de un corredor de tránsito llamado “Ruta de Trump para la Paz”, que conecta Azerbaiyán con su enclave de Najicheván a través de territorio armenio, y en el que Estados Unidos obtuvo derechos exclusivos para desarrollar el corredor.
3)India-Pakistan: La India y Pakistán se comprometieron en mayo, tras la mediación de Estados Unidos, a detener la escalada militar en la zona fronteriza de Cachemira tras varios enfrentamientos que dejaron un centenar de muertos. Trump se apuntó un tanto al anunciar el alto el fuego entre dos potencias nucleares históricamente enfrentadas, aunque India desmintió el papel mediador de Washington, mientras Pakistán sí alabó la gestión del líder estadounidense y pidió el Nobel para él.
4) Israel- Irán: Trump se sumó en julio a los ataques de Israel contra instalaciones nucleares iraníes, bombardeando tres centros. Tras doce días de intercambios entre Israel e Irán, el republicano anunció una tregua entre ambos países. Pese al anuncio, se registraron algunos ataques esporádicos y, aunque se alcanzó un cese temporal de hostilidades, el conflicto subyacente entre Israel e Irán, archienemigos desde la instauración de la República Islámica en 1979, sigue vigente.
5) El Congo-Ruanda: La República Democrática del Congo (RDC) y Ruanda firmaron en junio el Acuerdo de Washington, promovido por la Administración Trump, para poner fin al conflicto armado en el este de la RDC por la presencia del grupo rebelde M23, que según Naciones Unidas está apoyado por Ruanda
6) Camboya-Tailandia: Tras una escalada violenta en la frontera entre Camboya y Tailandia que dejó medio centenar de muertos y cientos de miles de desplazados, ambos países acordaron un alto el fuego por presión de Estados Unidos. Trump desempeñó un papel decisivo al amenazar con imponer aranceles a los dos países si no ponían fin a los enfrentamientos. Sin embargo, desde que sellaron la tregua en Malasia, ambas partes se han acusado mutuamente de violar el acuerdo
7)Egipto-Etiopía: no están en guerra, pero mantienen fuertes tensiones por la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, el mayor proyecto hidroeléctrico de África, inaugurado por Adís Abeba en el Nilo Azul en septiembre, y que tanto Egipto como Sudán consideran una amenaza a su seguridad hídrica. Trump sostiene que, durante negociaciones promovidas en su primer mandato (2017-2021), evitó una guerra, aunque el pasado julio admitió que la presa “se ha convertido en un problema muy grave” e instó a las partes a “encontrar una solución
8)Rusia-Ucrania: acaso el conflicto más angustiante en estos momentos. No es una guerra, como se quiere hacer creer. Es una invasión de Rusia sobre Ucrania que ya lleva 4 años y que amenaza con extenderse a toda Europa. Ya hemos perdido la cuenta de las veces que Trump se reunió en forma separada con ambos líderes. Y cuando parece que el final está cerca, gracias a una solución negociada, se reinician las agresiones de uno y otro lado y todo vuelve a fojas cero. Los críticos de Trump sostienen que mantendría un acuerdo secreto con Putin, para que éste finalmente se quede con las zonas invadidas, donde abundan tierras ricas en minerales críticos. No nos consta que sea verdad. Puede ser, y no, porque Zelensky ha demostrado firmeza en mantener el mapa de Ucrania tal como siempre lo fue. Pero lo cierto es que el republicano no ahorra tiempo en tratar de lograr un acuerdo.
9) Argentina, 2025: Scott Beesent, Secretario del Tesoro del país del norte, socorrió al gobierno de Milei, y a la Argentina en definitiva, del descalabro económico que se veía venir, luego de las operaciones del Congreso para dañar el equilibrio económico. Las elecciones nacionales de octubre, como se sabe, favorecieron al gobierno y nuestro país recuperó en parte la estabilidad que estaba seriamente amenazada. Se señala a Trump como responsable de ese resultado.
A no subestimar entonces la acción de Trump en Venezuela. Maduro es claramente un dictador, un torturador, que ha empobrecido ese rico país y que es una amenaza en la región. Además, no tiene empacho en no respetar su Constitución, por lo tanto en no entregar el poder, pese a haber perdido. Su “extracción” para que rinda cuenta de sus contactos con el Cartel de los Soles, es contra él. Nada tiene que ver la soberanía de Venezuela, ahora al mando de la Vicepresidente. No ha sido invadida y se rige por sus propias leyes, aunque con el tutelaje, es cierto, de los EEUU, supuestamente para que no descarrile. El tema del Petróleo subyace en la estrategia. Los intereses económicos siempre están detrás de cada conflicto.
Se conoció el jueves que Trump invitó al presidente Petro, de Colombia, para arrimar intereses.
Quizás peque de ingenuo. Pero un mundo en Paz, es lo que el habitante de esta tierra anhela sobre todas las cosas. Y de esto, no tengo dudas.