Observatorio de Inteligencia Artificial /Universidad Católica de Cuyo

Durante décadas, el análisis de la desigualdad social se centró en variables clásicas como el nivel educativo, el ingreso o la condición laboral. Sin embargo, en la última década —y con especial intensidad a partir de la pandemia— ha emergido un nuevo eje estructurante de la desigualdad: la exclusión digital. Ya no se trata únicamente de quién accede a la educación o al empleo, sino de quién puede participar plenamente de una sociedad crecientemente mediada por tecnologías digitales.

La exclusión digital no debe entenderse solo como la falta de acceso a internet o a dispositivos tecnológicos. Se trata de un fenómeno multidimensional que incluye la disponibilidad de conectividad, la posesión de dispositivos adecuados, las habilidades digitales necesarias para su uso significativo y, fundamentalmente, la posibilidad de transformar ese uso en oportunidades concretas de aprendizaje, trabajo y movilidad social. En este sentido, la brecha digital reproduce y profundiza desigualdades sociales preexistentes.

Investigaciones recientes desarrolladas desde el Observatorio de Inteligencia Artificial de la Universidad Católica de Cuyo muestran que, aun cuando el acceso domiciliario a internet ha mejorado de manera sostenida en los últimos años, persisten brechas profundas en el uso efectivo de las tecnologías. Estas brechas se distribuyen de forma desigual según el nivel educativo, la edad, el género, la condición laboral y el territorio. Mujeres fuera del mercado laboral, jóvenes con trayectorias educativas interrumpidas y adultos mayores concentran los mayores niveles de exclusión digital.

El problema adquiere especial relevancia cuando se analiza su vínculo con la movilidad social. La movilidad social refiere a la posibilidad de mejorar la posición socioeconómica a lo largo del tiempo. En sociedades donde el acceso al conocimiento, al empleo y a los servicios públicos depende crecientemente de plataformas digitales, la exclusión digital actúa como un verdadero “techo invisible” que limita las trayectorias de ascenso social. Quien no accede o no puede utilizar de manera significativa las tecnologías queda progresivamente marginado de las oportunidades.

Los datos empíricos confirman esta relación. El análisis longitudinal de la Encuesta Permanente de Hogares en Argentina, entre 2017 y 2024, evidencia que los sectores con mayores niveles de exclusión digital coinciden con aquellos que presentan menores probabilidades de mejorar su situación educativa y laboral. La tecnología, lejos de ser neutral, se convierte así en un nuevo factor de estratificación social.

La exclusión digital actúa como un verdadero “techo invisible” que limita las trayectorias de ascenso social.

Un aporte innovador de estas investigaciones ha sido la incorporación de herramientas de inteligencia artificial explicable para identificar perfiles de riesgo de exclusión digital. Estos modelos permiten anticipar qué grupos sociales tienen mayor probabilidad de quedar rezagados, ofreciendo información valiosa para el diseño de políticas públicas basadas en evidencia. No se trata de reemplazar la decisión humana, sino de fortalecerla con análisis predictivos transparentes y auditables.

Desde esta perspectiva, la inclusión digital debe ser concebida como un derecho social emergente. Garantizar conectividad, dispositivos y alfabetización digital no es solo una cuestión tecnológica, sino una condición necesaria para el ejercicio pleno de la ciudadanía. En el ámbito educativo, laboral y comunitario, la inclusión digital se vuelve un prerrequisito para la equidad.

El desafío para las instituciones educativas, los gobiernos y la sociedad en su conjunto es asumir que la movilidad social del siglo XXI está estrechamente ligada al capital digital. No intervenir sobre esta dimensión implica aceptar nuevas formas de exclusión estructural. Intervenir, en cambio, abre la posibilidad de construir trayectorias más justas, inclusivas y sostenibles en una sociedad atravesada por la inteligencia artificial y la transformación digital.