En un contexto global donde el cobre gana centralidad por la transición energética, la relación entre Argentina y Chile tiende a reconfigurarse desde una lógica más colaborativa. Así lo dejó en claro el biministro de Economía y Minería de Chile, Daniel Mas Vásquez, al responder una consulta de Cuyo Minero durante la CRU World Copper Conference 2026.
La pregunta apuntó a un punto clave: cómo impacta en la agenda chilena el avance de los proyectos de cobre en Argentina. La respuesta fue directa y con una mirada regional: “Hoy Latinoamérica está de moda, la región está de moda, y creemos muy importante lo que está pasando en Argentina”, afirmó el funcionario.
Lejos de ver el crecimiento argentino como una amenaza, Chile parece posicionarse como un socio estratégico. En ese sentido, Mas Vásquez reveló que su agenda inmediata incluye reuniones con autoridades argentinas: “Tan importante como esta semana, mañana me reúno con el ministro de minería Luis Lucero y pasado mañana entiendo que me junto con el gobernador de Mendoza”, señaló, en referencia a una serie de encuentros que buscan profundizar vínculos.
Complementariedad en lugar de competencia
El eje del planteo chileno se apoya en la complementariedad. Con una industria minera consolidada —especialmente en cobre—, Chile busca capitalizar su experiencia para integrarse al desarrollo argentino, que avanza con nuevos proyectos, pero aún enfrenta desafíos en infraestructura, servicios y capital humano.
“Podemos hacer muchas cosas en conjunto”, resumió el biministro. Y detalló algunos de los puntos donde Chile puede aportar: “El conocimiento está en Chile, las empresas de servicio tienen una tremenda experiencia”.
Este enfoque no es menor. La minería moderna requiere no solo recursos geológicos, sino también una red compleja de proveedores, tecnología, financiamiento y logística. En ese esquema, Chile aparece como un hub de servicios mineros con décadas de desarrollo.
Uno de los aspectos más relevantes de la propuesta tiene que ver con la logística. Mas Vásquez planteó la posibilidad de que Argentina utilice capacidades chilenas para exportar su producción: “Podemos entregar agua, podemos salir por nuestros puertos”.
El funcionario respaldó de esta manera un proceso de integración clave para las provincias cuyanas: el uso de agua desalinizada del Pacifico. Es que las minas chilenas están dejando de usar agua continental para apostar por el recurso extraído del mar, que llevan con acueductos a los proyectos. Existe un plan en el yacimiento de cobre Vicuña, en San Juan, de aprovechar este sistema en los próximos años.
La frase sintetiza uno de los grandes desafíos de los proyectos cupríferos del lado argentino de la cordillera: la necesidad de infraestructura eficiente para competir en mercados internacionales. En ese sentido, la integración con Chile —a través de corredores bioceánicos y acceso a puertos del Pacífico— aparece como una alternativa concreta para reducir costos y tiempos.
El funcionario chileno fue claro en que este proceso recién comienza, pero ya está en marcha: “Es un trabajo que tenemos que armarlo en conjunto, y en eso estamos trabajando”.