La minería abre para Calingasta una oportunidad económica que, al mismo tiempo, plantea una serie de desafíos. La presencia de más proyectos y el crecimiento de la demanda obligan a los proveedores locales a prepararse, mejorar sus estándares, aliarse y encontrar mecanismos para competir con empresas de mayor escala.
Para el titular de la cámara, la escala de cada compañía no es el único factor determinante. “Ponerlos a la altura de lo que requieren las empresas es fundamental. Por más que tengamos el nivel de estructura que tengamos, sea mínimo, tiene que estar acorde al nivel de calidad que se requiere. Los estándares de calidad son imprescindibles para poder prestar un servicio a la minería”, afirmó.
Asociarse para poder competir
Apostar por el asociativismo entendiéndolo como una herramienta para el crecimiento en conjunto es otro de los retos que se presentan en Calingasta. La magnitud de algunos contratos hace que muchas empresas locales no puedan afrontarlos individualmente, por lo que la cámara busca promover alianzas entre proveedores.
“El objetivo ahora es tratar el asociativismo entre nosotros. Creo que es una palabra que antes no teníamos en nuestras bocas, pero hoy es una necesidad imperiosa”, sostuvo.
La primera opción es priorizar las asociaciones entre empresas del propio departamento. Cuando eso no resulte posible, se contempla la posibilidad de vincularse con compañías externas, pero preservando la participación local.
Evitar que Calingasta se convierta en un pueblo fantasma
Para Ibaceta, el desafío más profundo es evitar que el departamento repita experiencias anteriores en las que una actividad extractiva generó movimiento económico durante un período y, una vez finalizada, dejó poco desarrollo permanente.
“Nosotros queremos que el departamento crezca. Que no sean empresas golondrinas las que vengan acá, que se aprovechen de la oportunidad económica y se vayan”, planteó, y sostuvo que hay antecedentes en el departamento que deben servir para no repetir errores.
Por eso, considera necesario que la minería impulse otras actividades que puedan sostenerse más allá de la explotación de un yacimiento. “La minería tiene fecha de vencimiento. Puede ser 30 años, 20 años. Necesitamos que esta actividad, que viene con un potencial económico muy fuerte, potencie las otras actividades, como puede ser el turismo, la agricultura y la vitivinicultura”, sostuvo.
Ordenar el territorio antes de que aumente la actividad
Otro de los puntos que la cámara considera urgente a resolver es el ordenamiento territorial. En ese sentido, Ibaceta señaló que el crecimiento de la actividad minera y de otras industrias requiere definir previamente dónde se instalarán las distintas actividades y cómo circulará el transporte pesado.
Entre las prioridades mencionó la necesidad de establecer vías de comunicación para el tránsito pesado y zonificar los sectores residenciales, industriales y comerciales. “Hoy no puede ser que al lado de un complejo de cabañas haya un molino de bentonita. Tenemos que ir zonificando para darle lugar a donde va a estar la parte industrial”, ejemplificó.
El planteo también apunta a que la infraestructura permita conectar la actividad minera sin alterar la vida cotidiana de las comunidades.
Formar trabajadores para cubrir la demanda
La falta de determinados perfiles laborales aparece como otro de los desafíos. Por eso, CASEMICA trabaja junto con las operadoras y otros actores en distintas instancias de capacitación.
“Necesitamos capacitación a todo nivel: nivel empresarial, nivel comercial y nivel de mano de obra. Necesitamos toda la capacitación que pueda llegar”, afirmó.
Para el dirigente, no se trata solamente de adquirir conocimientos técnicos, sino de atravesar un cambio cultural vinculado con las nuevas exigencias de la actividad. Como ejemplo mencionó los requisitos de seguridad que deben cumplir los vehículos y trabajadores que prestan servicios en la minería, desde equipamiento específico hasta sistemas de comunicación y monitoreo.
Conseguir financiamiento para crecer
Otro desafío que experimentan los proveedores son las dificultades para el acceso al financiamiento. Hay quienes cuentan con capacidad e interés para ampliar sus servicios, pero que no con los recursos necesarios para alcanzar los estándares exigidos.
Si bien existen mecanismos de apoyo para determinados procesos de certificación, destaca Ibaceta la falta una línea de crédito que permita afrontar las inversiones necesarias para equipamiento e infraestructura. El problema se profundiza porque muchas contrataciones mineras tienen plazos acotados.
Prepararse para una competencia que irá más allá de San Juan
Ibaceta también advierte que las empresas de Calingasta no solamente competirán entre sí. A medida que los proyectos mineros avancen en sus requerimientos, aparecerán en escena actores de San Juan como de otras partes del país y del extranjero.
Ante ese escenario, la profesionalización aparece nuevamente como una condición para permanecer dentro de la cadena de proveedores. “Queremos ser parte, pero por eso queremos estar preparados con los niveles, con los estándares de calidad que ellos necesitan”, afirmó.
Que la minería deje un desarrollo que permanezca
Todos los desafíos planteados por Ibaceta convergen en una preocupación central: qué quedará en Calingasta una vez que finalice la actividad minera.
El presidente de CASEMICA reconoce el impacto positivo que pueden tener las compañías sobre instituciones y organizaciones locales, pero considera que eso no alcanza para garantizar un desarrollo sostenido. “Está bueno, pero necesitamos un desarrollo armónico después de que ellos se vayan, que quede sustentado en el tiempo”, sostuvo.
En ese sentido, propone que parte de los recursos generados por la actividad permitan construir alternativas productivas que continúen funcionando en el futuro. “No tiene que ser una fábrica. Puede ser una actividad agrícola, algo que pueda crear un ente. Pero necesitamos que los recursos que deja la minería generen algo que quede”, explicó.
Y continuó: “Quiero minería, pero no quiero que la minería explote la comunidad ni que entorpezca el medio ambiente. Quiero minería que nos haga desarrollarnos a nosotros de acá, que no nos postergue”, afirmó.
La minería, una oportunidad que exige preparación para ver resultados positivos
Para Ibaceta, el escenario actual combina expectativas y riesgos. El interés de empresarios y trabajadores por participar de la actividad es cada vez mayor y, a su entender, ya hay proveedores que lograron crecer a partir de la preparación y la adaptación a las exigencias.
La apuesta de CASEMICA es que ese proceso se multiplique y que cada vez más empresas y trabajadores puedan incorporarse a la cadena de valor. Para el dirigente, la oportunidad que plantea la minería es excepcional, pero también exige una preparación acorde con la escala de los proyectos que se vienen.
“Queremos aprovechar esta oportunidad, pero que nos deje un desarrollo sustentable en el tiempo”, concluyó.