Hasta el momento, cuando la recolección de uvas está avanzada en San Juan y sólo tiene para un mes más de cosecha, el mercado de las uvas sigue planchado, según lamentan los productores. Desde tres entidades viñateras -la Asociación de viñateros independientes (AVI), la Federación de Viñateros y la Cámara de Producción, Empaque y Comercio de Pocito (CPEC)- señalaron que los precios que les pagan las bodegas por las uvas no han repuntado como se esperaba, y las grandes compradoras del mercado local de uvas comunes -Peñaflor, Fecovita y RPB- siguen pactando operaciones a 4 pesos, lo que significa un aumento del 33% respecto a los 3 pesos que se pagaron el año pasado. Sólo algunas mosteras están tonificando los valores en las últimas semanas, ofreciendo entre 4,20 y 4,30 pesos por kilo de uva para elaborar el sulfitado, lo que significa un 43% más que en el precio del 2017.

Los viñateros tenían la esperanza de recibir al menos un 50% más que el año pasado, es decir, 4,50 pesos, porque incluso ese fue el valor de piso que el gobernador Sergio Uñac dijo este año que iba a costar el kilo de uva.

 

 

"Estamos bastante decepcionados", dijo Pablo Martín, desde la CPEC; quien señaló que en esa entidad calculaban un costo de producción de 3,50 por kilo de uva, y tenían la expectativa de al menos obtener 1 peso de rentabilidad. Agregó que, a su juicio, los precios se estancaron a partir de conocerse el pronóstico brindado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, y ahora el sector espera una cosecha más o menos normal que fue tomada en cuenta por los formadores de precios.

Agregó que mientras las grandes pactan operaciones a 4 pesos, hay otras bodegas referentes más chicas que ofrecen incluso menos, entre las que mencionó a Carrascosa con 3,80 pesos por kilo de uva común y a Arenas con 3,60 pesos. ""Sólo las mosteras han levantado el precio llegando a 4,20 o 4,30 pesos, pero te dicen que si no llevás uva, mejor. El resto está planchado", dijo Martín. En esta entidad un grupo de viñateros se volcó a realizar negocios con bodegas mendocinas que llegan a comprar uva, pero exigen que se les saque el orujo (palito) para llevarla a la vecina provincia. Ofrecen una paga de 5 pesos por kilo, pero descontando 40 centavos del servicio de extracción, le quedan al productor 4,60 pesos, lo que les permite duplicar la rentabilidad respecto a lo que pagan en la provincia. Es un buen negocio, pero acotado: calculan que sólo se podrán comercializar un millón de kilos de uva de esta forma.

Juan José Ramos, desde la Asociación de Viñateros Independientes, señaló que la única posibilidad de mejora del mercado está en que las mosteras aumenten la elaboración y salgan a ofrecer algunos centavos extras, lo que se verá en el transcurso de las próximas semanas. En ese sentido, cabe recordar que Fernando Morales, presidente de la Cámara de Mosto, mencionó a DIARIO DE CUYO a principios de febrero que el sector está dispuesto a pagar este año entre $3,80 y $4 "básicamente porque los precios de la exportación del mosto así lo indican". Eduardo Garcés, titular de la Federación, se quejó además de que los precios del resto de tipos de uvas también se planchó, ofreciendo apenas por encima del año pasado por uvas tintas, que se comercializan a 8, 10 y 12 pesos por kilo, llegando un buen Malbec a 15 pesos. Para quienes integran esta entidad y la AVI el productor este año volverá a resignar rentabilidad porque el costo de la uva se aproxima a los 7 pesos. Para la CPEC el 2018 va a ser un año que no se perderá plata pero tampoco les permitirá obtener una rentabilidad aceptable.

 

En las entidades agregaron que reina la preocupación por una cosecha atrasada debido a que se ha profundizado la falta de mano de obra. ""Por eso y porque hay menos uvas por las pestes de la humedad, aun no se alcanzan los kilos de otros años de producción normal", destacó por ejemplo Ramos. En efecto, a la semana 17 de cosecha (al 25 de marzo último) se había cosechado en San Juan 448,5 millones de kilos de uvas, cuando a esta altura ya debería haber superado los 500 millones.