Con las fiestas de fin de año cada vez más cerca ya empezó el movimiento de la carne, uno de los artículos que forma parte del consumo en estas celebraciones. Y la novedad es que los carniceros ya anticipan subas de precios de hasta el 25% en algunos cortes, como en el caso del peceto. Otro fenómeno, que este año se adelantó, es que muchos consumidores anticipan la compra para congelar el precio ahora y esquivarle a la inflación. Y en algunos comercios del rubro les guardan la mercadería, que se puede retirar apenas unos días antes de tener que prepararla.

El fenómeno no es nuevo, pero con una inflación que al cabo del año puede que supere el ciento por ciento, incluso se adelantó, según dicen en el sector. Se trata de anticipar la compra de aquellos cortes más utilizados en las fiestas de Navidad y Año Nuevo, como el matambre, peceto y la lengua, para preparar el vitel toné, que no puede faltar en la mesa de cualquier casa.

Según explicó Claudio Silva, desde Frigorífico Don Iñaki, ya hay clientes que le pidieron algunos cortes, los pagaron y su empresa los guarda en sus cámaras frigoríficas y se pueden retirar desde el 15 al 20 de diciembre, apenas unos días antes de la Navidad. "Así congelan el precio y se evitan las subas que van a venir para fin de año", dijo el comerciante.

Por la mayor demanda, las subas en los precios de la carne son un clásico para las fiestas de fin de año. Según un relevamiento en algunas carnicerías, por ejemplo el matambre está por estos días a $950 el kilo, pero trepará a $1.000 (5%); el peceto pasará de $1.200 a $1.500 (25%), la lengua se irá de $900 a $1.100 (22%), colita de cuadril y la tapa de asado está en $950 y llegará a los $1.100 (16%), mientras que la punta de espalda está por estos días a $1.400 y llegará a $1.600 (14%).

Cortes como el matambre y la lengua son para consumir fríos, pero otros se destinan para la parrilla, como en el caso de la punta de espalda, un tradicional producto popularizado en San Juan.

Otros comercios, como en el caso de Carnes Cuyo, de Saúl Vargas, también tienen ventas anticipadas de algunos cortes, según dio a conocer el comerciante. "Ya hay clientes que vienen, compran ahora y retiran para no tener que pagar con aumento después", sostuvo.

En este caso, Vargas dijo que no tiene capacidad para guardarles los cortes a los clientes, sino que estos los retiran y los freezan para consumirlos en las fiestas.

Otro producto tradicional para consumir en las celebraciones de fin de año es el lechón. El kilo por estos días está en los $1.300, pero anticipan que llegará a los $1.600 (23%). Si bien se trata de un producto que se sigue consumiendo, Silva dijo que la costumbre se ha ido perdiendo con el paso de años. "Cada vez se consume menos", dijo el comerciante.

De acuerdo a un informe de la informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), en los últimos tres años el consumo de carne vacuna cayó casi un 8%. En septiembre pasado el consumo interno de carne vacuna alcanzó los 47,2 kilos por habitante por año. En el sector atribuyen el fenómeno a un menor poder adquisitivo de la población, al crecimiento de las carnes alternativas y a los cambios de alimentación por parte de los consumidores.

 

Incremento

43  Es el aumento que registró la carne desde las fiestas de fin de año del 2021 hasta ahora, según calculan en el sector de las carnicerías. Todavía falta otra suba.

 

  • Una prórroga

La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación dispuso prorrogar por espacio de 75 días la puesta en marcha del sistema de troceo de carne vacuna para la comercialización interna, en respuesta a un pedido formulado por las provincias de estirar los plazos de implementación de la medida.

La decisión es extender el plazo hasta el 15 de enero de 2023 con el fin de que las provincias y los actores que componen la cadena, terminen de adecuar lo necesario para comenzar con la implementación de esta medida.

El objetivo de la disposición, que fue anunciada por el Gobierno nacional en una resolución conjunta firmada por los ministerios de Agricultura, Ganadería y Pesca y de Desarrollo Productivo, junto a la cartera laboral, fue suplantar la comercialización de la media res por trozos que no deben superar los 32 kilos. Y era para evitar que los trabajadores tuvieron que transportar una carga tan pesada sobre sus hombros.