Cerámicos San Lorenzo anunció en las últimas horas el cierre de su planta de Puerto Madryn, que se suma a lo ocurrido con la de Villa Mercedes, San Luis, que bajó sus persianas en enero pasado. A raíz de estas decisiones, perdieron su trabajo 260 personas. El anuncio fue hecho este jueves al mediodía por el gerente y el jefe de personal de la fábrica, junto a un representante legal. En San Juan, esta firma administra la ex Scop, que dicen no corre peligro de cierre.

 

"Hubo solamente una reunión en la que comunicaron verbalmente que la empresa será cerrada, igual que pasó en Villa Mercedes, y que era una decisión ya tomada", le confirmó a Infobae Armando Moyano, representante de los ceramistas. Moyano precisó que "son alrededor de 140 los despedidos" y que por estas horas desde el Sindicato de Ceramistas de Chubut le están pidiendo a la empresa que "formalice esta situación", ya que "ninguno de los trabajadores ha recibido un telegrama".

 

Planta de Puerto Madryn

 

Desde el 27 de diciembre pasado los empleados estaban parados por el período vacacional. En las últimas semanas se había planteado un nuevo sistema de horarios y se había avanzado en la desvinculación de 50 personas. Primeros indicios de la decisión que Cerámicos San Lorenzo comunicó este jueves.

 

Además, según dejó saber Moyano, durante la exposición la empresa "se expresó respecto de alguna ayuda que podamos conseguir por parte del Estado, y dijeron que no iba a servir". A pesar de la advertencia, mañana viernes el referente de los ceramistas dejó saber que tendrá una reunión en el Ministerio de Trabajo de la Nación. Por su parte desde la empresa argumentaron que esta "se encuentra en un proceso de reorganización industrial que consiste en la concentración de sus actividades productivas en las instalaciones de Azul y San Juan", las dos plantas que continuarán en actividad.

 

La ex Scop, que administra San Lorenzo en San Juan

 

"Se ha tomado la decisión de desactivar la producción en las plantas de Villa Mercedes y Puerto Madryn debido a la baja productividad que ambas fábricas generaban. Esto significó que la empresa no pudiera competir en el mercado e incurriera en grandes pérdidas en la venta de los productos fabricados en dichas instalaciones", detallaron en un comunicado. En este sentido adjudicaron las responsabilidades al grupo mexicano LAMOSA, nuevo controlador de la empresa desde el 1 de octubre de 2016, y que tendría como propósito "reorganizar la compañía".