Heino Freundenberg, el CEO de Vinventions, la multinacional que posee en San Juan la fábrica de tapones para vinos Nomacorc, dice que hace unos años se hablaba mucho de productos sustentables, pero al momento de pagar no se transformaba en venta. Sin embargo ahora, de la mano de la generación de los "Milennials", de 20 a 40 años, el mercado no sólo busca productos de calidad sino que también se inclina por un vino que se haya elaborado y llegue de una forma más amigable con el medio ambiente, con botellas más livianas y etiquetas recicladas. Eso decidió a la empresa líder en el mercado nacional e internacional a dar un vuelco en su producción e iniciar la reconversión de su producción de tapones sintéticos a la línea ecológica denominada "Green Line", una verdadera innovación para el sector vitivinícola.  


El directivo anunció también la inversión de hasta 3 millones de dólares en los próximos 3 años para incorporar una línea más de producción en San Juan, confiados en la expansión que tendrá esta innovación de tapones vegetales, que utilizan como materia prima la caña de azúcar. Con esta inversión se planea duplicar la capacidad actual que es de 250 millones de tapones al año, además de incrementar de 40 a 50, o 52 los puestos de trabajo. "Con esta inversión vienen nuevos puestos de trabajo, más oportunidades y también más impuestos para la provincia y la Nación", señaló el CEO. Acompañado por Andrés Velinsky (General Manager de Sudamérica) y Juan Carlos Borchardt (Board of Directors) ayer visitaron al gobernador Sergio Uñac y le contaron las novedades para la fábrica local.  


Nomacorc se instaló en San Juan en febrero de 2013 y dos años después, en enero de 2015, fue adquirida por Vinventions con la misión de convertirse en el proveedor global más innovador de tapones para vinos y espumosos. En ese momento se invirtieron 25 millones de pesos para su expansión.  


Hoy desde Argentina se atiende además los mercados de Chile, Brasil, Uruguay, Perú y Bolivia. En el mercado argentino Vinventions logró quedarse con casi el 20% del mercado en 2016, con un volumen de ventas de 220 millones de tapones. Para 2017 el objetivo es crecer un 18%. 


Con la tecnología que tienen en la planta sanjuanina, el invento de la empresa -el nuevo tapón vegetal que tiene múltiples ventajas (ver abajo)- ya se está produciendo en la provincia en forma simultánea con el sintético, de origen fósil, que con el tiempo será totalmente reemplazado. Bodegas como Callia ya están haciendo sus primeras pruebas de cierre con este producto en sus botellas, y también lo están aplicando firmas como Bodegas del Fin del Mundo o Norton. 


En cuanto al momento económico de la Argentina, cuando las inversiones tardan en llegar, Freundenberg destacó que está satisfecho con los desembolsos decididos para la fábrica sanjuanina y tiene fe en el futuro del país. "Argentina tuvo la fuerza de votar un cambio para mejorar la situación, para avanzar y seguir creciendo. Hay que tener paciencia porque los cambios profundos requieren un esfuerzo, y llevan tiempo, pero son la base para poder crecer más sanamente", expresó.  


Respecto a la caída del consumo y de las exportaciones, dijo que se trata de un problema mundial, con segmentos que crecen y otros que caen. "Los que crecen son los de segmentos medios-altos, vinos de calidad y con innovación. Las bodegas que no impongan algo entretenido, que se quedan haciendo lo mismo de siempre, sufrirán esta situación", aseguró. 

"Estoy orgulloso de tapa

r, de cerrar  con este producto una de cada cinco botellas en la  Argentina". 

Facturación 
 
100 
millones de euros es la facturación global del grupo Vinventions. 

10 mil millones de botellas ha tapado hasta la fecha, 1 de cada 8 vendidas mundialmente. 

 

CLAVES 
 
La nueva tecnología 
 
Los tapones Green Línea son una nueva categoría llamada "PlantCor" que se producen partiendo de materias primas renovables y sustentables derivadas de la caña de azúcar, y que suplantarán los tapones sintéticos con materia prima de origen fósil. Además de la innovación y sustentabilidad, ofrece importantes mejoras en cuanto al rendimiento y el diseño 
de los tapones para vinos. 


 
Las cualidades  


Se basan en una tecnología patentada de fabricación de co-extrusión, que asegura calidad y homogeneidad en el comportamiento del tapón una vez en la botella, eliminando problemas de oxidación y/o reducción, los sabores o aromas extraños asociados con agentes contaminantes. Su aspecto natural, textura y biselado en los bordes garantizan un embotellado eficiente. 


 
Huella de carbono 


Con el objetivo de lograr sustentabilidad y productos con impacto neutro en la huella de carbono, los productos Green Line reducen el impacto medioambiental sobre la emisión de carbono. Cuentan con una certificación de medición de huella de carbono y están producidos con materias primas vegetales que la reducen considerablemente. Se fabrican con procesos sustentables, maximizando el uso de energías renovables y son completamente reciclables. 


 
Rendimiento  


Partiendo de la base formada por años de investigación en la gestión del oxígeno, en colaboración con enólogos e instituciones enológicas reconocidas, el nuevo tapón logró un control uniforme de la tasa de transferencia de oxígeno. Además permite su extracción y reinserción con facilidad, sin desmenuzamiento ni roturas, tiene un rendimiento fiable en el embotellado y durante el tiempo en botella. 


 
No contamina 
 
Este tipo de tapones evita uno de los grandes problemas que enfrentan las bodegas: la contaminación por TCA o tricloroanisol, que provoca uno de los defectos más difundidos en el mundo del vino. Se trata de una reacción química generada por la interacción entre derivados de cloro y un hongo, que puede estar presente en los corchos naturales y que termina desencadenando olores que recuerdan a un "trapo sucio".