La Corporación Vitivinícola Argentina enfrenta por estos días una millonaria demanda laboral que ha causado malestar entre sus integrantes. El expresidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el mendocino Guillermo García; reclama una indemnización por ’despido indirecto’ de su empleo como gerente administrativo en la entidad vitivinícola, pese a que durante años ejerció un cargo público en el organismo fiscalizador de la vitivinicultura.
Aduce que se le concedió una licencia, y como se niegan a restituirlo en su antiguo cargo exige que le paguen 1.265.773 pesos, computando una antigüedad de 11 años, desde su ingreso a la Coviar en el 2005 hasta el egreso de la función pública en el INV, el 4 de enero pasado. El caso, que se tramita en la Sexta Cámara del Trabajo de Mendoza, no tiene precedentes y ha hecho crujir a la entidad público privada no estatal, integrada por bodegueros o representantes de cámaras vitivinícolas, además de funcionarios y entidades del sector. En la Coviar nadie quiso hablar oficialmente del tema, (tampoco fue posible localizar a García), pero fuentes del sector informaron a DIARIO de CUYO que los directivos han decidido llevar la causa -que se tramita en autos Nro 155.802- hasta la Corte Suprema si es necesario.
Para ello van a aferrarse al argumento de los asesores legales que rechazan la pretensión porque esgrimen que es incompatible el ejercicio del cargo reclamado como gerente de Coviar, con la función pública que ejerció al frente del INV, según lo determina la ley de Etica Pública Nacional 25.188. ‘’No se puede estar de los dos lados del mostrador cuando hay una actividad regulada por el Estado. No se puede ser funcionario y a la vez tener algún vínculo con el sector privado que es objeto de la regulación’’, señalan desde Coviar.
Los hechos
En mayo de 2005 García ingresó como asesor en el área administrativa y financiera de la Coviar y sus tareas se desarrollaron normalmente hasta que el 7 de enero de 2008 el gobierno mendocino lo designó en el cargo de director Ejecutivo del Fondo para la Transformación y el Crecimiento Socioeconómico de Mendoza. En ese momento solicitó licencia sin goce de haberes al entonces presidente de Coviar, Eduardo Sancho.
Si bien las relaciones laborales del personal de la Corporación están regidas por el derecho privado, y la Ley de Contrato de Trabajo no tiene prevista como obligatoria la licencia por cargos jerárquicos en la administración pública nacional o provincial, como en los estatutos de empleo público, nada impidió que de común acuerdo se le otorgara la licencia especial. Pasaron siete meses y a principios de agosto, la Nación emite el decreto 1306/2008 designando al contador mendocino como presidente del INV.
García reiteró su pedido de licencia -entonces ya había asumido el timón de Coviar el sanjuanino José Catuco Molina- y se le concedió, pagándole las retenciones de ley hasta diciembre de ese año. Si bien se le indicó el impedimento de seguir cumpliendo con sus funciones, en el formulario de AFIP-Anses no se indicó la extinción del contrato de trabajo. Por eso es que, pasados ocho años, cuando cambia el gobierno nacional y el gobierno macrista designa a Carlos Tizzio en su reemplazo al frente del INV, Garcia pretende volver a su puesto en la Coviar, aduciendo que tiene reserva de empleo.
Además, solicita que al momento de su reincorporación se le considere la antigüedad, esgrimiendo que está encuadrado en la ley de contrato de trabajo que dispone reserva de empleo sólo cuando el trabajador debe cumplir con la carga pública del servicio militar obligatorio o por ocupar cargos electivos a nivel nacional, provincial o municipal. En la Coviar insisten en que su cargo en el INV no fue electivo, sino designado a dedo; y que se extinguió la relación laboral al aceptarlo porque la Ley de Ética lo prohíbe: siendo el instituto un órgano fiscalizador de la industria vitivinícola, hay incompatibilidad en tener un cargo en Coviar que es un ente manejado por entidades empresarias del sector vitivinícola a las que el INV debe controlar.
Lo que pasó después es lo usual: se presentó a trabajar con un escribano, no lo dejaron entrar, mandó carta documento y luego inició un juicio por despido, reclama la indemnización y aunque ya se llamó a las partes a audiencia, en la Coviar no aceptan el reclamo y la causa tendrá que ser decidida por los jueces.
Relación tirante
En los últimos años se evidenció una relación de tirantez entre el sector vitivinícola empresario representado en este caso por la Coviar, y el extitular del INV, por la instrumentación de algunas de las políticas del organismo fiscalizador.
Dicen en el sector que García cosechó muchos enemigos y críticas por la implementacion entre otras medidas, por ejemplo del cobro de la cuota de Corresponsabilidad Gremial que deben hacer los empresarios pro sus trabajadores, con la paralización de bodegas que no estaban al día con el pago. Un condimento que agrega pimienta al caso.
Trayectoria
Guillermo García es Contador ha tenido una amplia carrera en el sector público. Trabajó en la Subdelegación de Aguas del Río Tunuyán y en el Ministerio de Obras Públicas. En el sector privado fue gerente de Acovi antes de entrar a Coviar, donde participó en el comité que desarrollo el Plan Estratégico Vitivinícola.
