Claudio Zuchovicki llegará este viernes a San Juan para hablar con el empresariado local en una charla organizada por CASEMI y con la invitación de DIARIO DE CUYO, en paralelo a la Expo San Juan Minera. Durante su presentación analizará el contexto nacional e internacional actual y cómo la minería se encuadra en este momento histórico.
Desde que se anunció el evento, que será en el Teatro Sarmiento, con invitación, pasaron pocos días hasta que se agotaron los espacios para los asistentes. Antes de llegar a la provincia tuvo una charla en exclusiva con este medio, donde adelantó algunos de los puntos que desarrollará en su visita.
-¿Qué podés adelantar de la charla que vas a dar este viernes?
-No soy un experto en minería ni vengo a enseñarles nada. Lo que sí creo es que la minería puede ser una gran usina de oportunidades, dependiendo de cómo se hagan las cosas. Argentina históricamente desaprovechó muchas oportunidades, y el desafío es que esta vez sea distinto. La idea es aportar a la toma de decisiones en un contexto global y local complejo, más que hablar de política.
-¿Por qué hoy el país está mirando con más atención el desarrollo minero?
-Hay varios factores. Por un lado, un cambio cultural: la minería dejó de verse solo como una amenaza y empezó a considerarse como una fuente de empleo, ingresos y desarrollo federal. También hubo avances tecnológicos que permiten mitigar riesgos que antes eran mayores. A eso se suma la experiencia de otros países y el contexto internacional: llegamos tarde, pero el valor de los commodities —como el cobre, la plata y el oro— hace que la oportunidad sea más atractiva.
-¿Qué perspectivas abre este contexto para la Argentina?
-Hay tres elementos clave. Primero, el avance tecnológico mejora la eficiencia y reduce costos. Segundo, el país ofrece un marco institucional con democracia, sistema republicano y autonomía provincial sobre los recursos, algo que no ocurre en todos los países con riqueza mineral. Y tercero, el contexto geopolítico: en un mundo más conflictivo, Argentina aparece como una zona relativamente estable, lo que es atractivo para inversiones de largo plazo.
-En ese escenario, ¿qué rol juegan herramientas como el RIGI?
-Son muy importantes porque aportan previsibilidad. El hecho de que haya pasado por el Congreso le da mayor solidez institucional y genera confianza en los inversores a largo plazo. No depende solo de un gobierno, sino que refleja una decisión más amplia del país.
-¿Cómo se inserta la minería en el contexto económico actual, con caída del consumo en algunos sectores?
-Hay que entender que el consumo cambió por varios factores. En parte, por la reducción de subsidios, que impactó en el ingreso disponible, sobre todo en áreas como el AMBA. Pero también hubo cambios globales: nuevas formas de consumo, más oferta, más competencia y cambios de hábitos. Además, antes había un consumo distorsionado por la inflación, donde muchas compras respondían a la necesidad de sacarse los pesos de encima. Hoy el escenario es distinto.
-¿El desarrollo minero puede cambiar la estructura económica del país?
-Sí, puede generar transformaciones importantes. Desde mayores regalías para las provincias hasta movimientos de población hacia zonas con más empleo. Pero también implica desafíos: si no se gestiona bien, no necesariamente mejora la calidad de vida. Puede haber efectos negativos, como problemas sociales asociados. Por eso es clave acompañar con políticas educativas y sociales, y aprender de experiencias de otros países.
-En San Juan se habla del riesgo de “enfermedad holandesa”. ¿Es una preocupación válida?
-Sí, y está bien que se discuta. Es importante mirar experiencias de países y regiones mineras para evitar errores. El desarrollo no tiene que limitarse a la extracción: hay que fortalecer proveedores locales, pymes y lograr que la actividad derrame en la economía. Eso es lo que le da sustentabilidad en el mediano y largo plazo.
-¿Qué debería tener en cuenta el empresariado local para aprovechar esta oportunidad?
-Primero, coraje para tomar decisiones en un contexto incierto. Esperar a que todo sea claro puede significar perder la oportunidad o entrar más caro. También es clave asumir riesgos con inteligencia. Pero, sobre todo, esto exige especialización: no es un sector para improvisados. Se necesita conocimiento, inversión en recursos humanos y en logística. Como en otros sectores, va a prevalecer quien aporte valor agregado. Ese es el diferencial que permite sostenerse en el tiempo.