Estados Unidos confirmó que intensificó el monitoreo sobre buques petroleros que desafiaron el bloqueo impuesto a las exportaciones de petróleo de Venezuela, luego de incautar dos embarcaciones en operativos coordinados por la Guardia Costera y el Ejército estadounidense. Así lo informó la fiscal general Pam Bondi, quien advirtió que el Departamento de Justicia evalúa tomar medidas similares contra otras naves involucradas en maniobras de evasión de sanciones.
El caso más reciente fue la confiscación del buque cisterna Bella 1, un petrolero de crudo que transportaba petróleo sujeto a sanciones desde Venezuela e Irán. En una publicación en redes sociales, Bondi señaló que Estados Unidos ejecutó una orden de incautación contra el Bella 1, previamente designado por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) por su participación en una red de evasión de sanciones que, según las autoridades, brindaba apoyo a organizaciones terroristas extranjeras.
La fiscal general detalló que, pese a los intentos del buque por evitar su aprehensión, incluida la huida de la Guardia Costera, la nave fue interceptada “sana y salva” y que su tripulación será investigada exhaustivamente. “Como consecuencia de desobedecer las órdenes de la Guardia Costera, los miembros de este buque están siendo investigados y se presentarán cargos penales contra todos los responsables”, afirmó.
Además, Bondi advirtió que el Departamento de Justicia está monitoreando otros buques para avanzar con medidas similares. “Cualquier persona a bordo que desobedezca las instrucciones de la Guardia Costera u otros funcionarios federales será investigada y procesada con todo el rigor de la ley”, remarcó.
Según fuentes citadas por Reuters, Estados Unidos confiscó el miércoles un tanquero con bandera rusa en una operación realizada cerca de Islandia. El buque, originalmente denominado Bella-1 y luego rebautizado como Marinera, fue interceptado tras una persecución de más de dos semanas por el océano Atlántico. Se trata de la primera vez en la historia reciente que el Ejército estadounidense apresa un barco con bandera rusa.
Las autoridades explicaron que la operación se concretó luego de que el tanquero lograra eludir el bloqueo marítimo impuesto a petroleros sancionados en el Caribe y rechazara intentos previos de abordaje por parte de la Guardia Costera. El Mando Europeo del Ejército de Estados Unidos informó en la red social X que el buque fue incautado por violar las sanciones estadounidenses. En respuesta, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que “el bloqueo del petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en pleno vigor en cualquier parte del mundo”.
La interceptación ocurrió pocos días después de un operativo de fuerzas especiales estadounidenses en Caracas para capturar al dictador Nicolás Maduro y trasladarlo fuera de Venezuela. Hasta el momento, no se definió el destino final del tanquero confiscado, aunque fuentes consultadas por Reuters indicaron que podría ser llevado a aguas territoriales británicas. El Ministerio de Defensa del Reino Unido declinó realizar comentarios al respecto.
En paralelo, la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó otro petrolero vinculado a Venezuela en aguas latinoamericanas. Las fuentes identificaron a la nave como el superpetrolero M Sophia, con bandera de Panamá y también sujeto a sanciones. El buque había partido de aguas venezolanas a comienzos de enero como parte de una flota que transportaba crudo hacia China en “modo oscuro”, es decir, con el transpondedor apagado, de acuerdo con datos de navegación y fuentes de la agencia Reuters.

