Pasamos un tercio de nuestra vida en la cama, y con el tiempo el colchón acumula transpiración nocturna, células muertas de la piel, polvo y ácaros que son invisibles a simple vista. Lavar un colchón con agua o detergentes líquidos suele ser un grave error, ya que la humedad queda atrapada en el interior de la espuma provocando moho y malos olores permanentes. El método de desinfección en seco con bicarbonato es la alternativa más efectiva y económica para mantener la higiene de tu descanso.




