Llegar del supermercado y acomodar las compras en el primer hueco disponible dentro de la heladera es un error de organización muy habitual. El interior del refrigerador no enfría de manera uniforme en todas sus repisas: existen microclimas con variaciones de temperatura marcadas. Aprender a distribuir los alimentos según sus necesidades de frío no solo mantiene la higiene, sino que previene la contaminación cruzada y reduce el desperdicio de comida.



