Con el paso del tiempo, las sales de calcio y magnesio presentes en el agua dura van obstruyendo los diminutos orificios de la flor de la ducha. La consecuencia es molesta: el agua sale en chorros desviados, sin fuerza o deja de salir por la mitad de la superficie. En lugar de cambiar el cabezal o usar herramientas que rayen el cromo, una bolsa plástica cargada con vinagre resuelve la obstrucción mientras dormís.
La disolución química de los depósitos de calcio
El sarro acumulado es una sal alcalina sólida. La acidez del vinagre blanco reacciona químicamente con estos minerales disolviéndolos por completo y convirtiéndolos en sales solubles que se lavan solas al correr el agua.
Cómo aplicar la técnica de la bolsa atada
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Preparar la bolsa: tomar una bolsa plástica transparente resistente (tipo Ziploc o de almacén) y llenarla hasta la mitad con vinagre blanco de alcohol.
Sumergir la flor de la ducha: envolver el cabezal de la ducha asegurándote de que todos los orificios queden sumergidos en el líquido.
Sujetar con firmeza: atar la bolsa al caño con una banda elástica o hilo resistente.
Tiempo de reposo: dejar actuar la preparación durante al menos 2 a 4 horas (o toda la noche si el sarro es muy grueso).
Enjuague final: retirar la bolsa, frotar levemente con un cepillo viejo para eliminar restos sueltos y dejar correr el agua caliente a máxima presión.
El agua volverá a fluir de manera uniforme y con la presión del primer día.