En las redes sociales abundan las recetas caseras que prometen una sonrisa blanca reluciente combinando bicarbonato de sodio con jugo de limón o pasta dental. Si bien es cierto que el bicarbonato es un ingrediente activo presente en muchas pastas dentales comerciales por su capacidad limpiadora, usarlo puro de forma incorrecta puede provocar daños irreversibles en la dentadura. Conocé la opinión de los especialistas para cuidar tu boca sin riesgos.
Qué hace realmente el bicarbonato en la dentadura
El bicarbonato de sodio es un abrasivo mecánico suave y un agente alcalinizador. Su acción no cambia el color natural del diente desde el interior (eso solo lo logran los geles peróxidos profesionales), sino que pule y remueve las manchas extrínsecas causadas por el consumo de café, mate, té, vino tinto o cigarrillo sobre el esmalte.
Los peligros del uso diario y sin supervisión
-
Desgaste del esmalte: frotar bicarbonato puro sobre los dientes con fuerza o muy seguido actúa como una lija fina, desgastando la capa protectora de esmalte.
Sensibilidad dental: al afinarse el esmalte, la dentina queda expuesta, provocando dolor agudo ante bebidas frías o calientes.
Irritación de encías: los cristales pueden lastimar el tejido gingival sensible.
La forma segura de aprovechar sus beneficios
Si querés usar bicarbonato para neutralizar bacterias y eliminar manchas superficiales, hacelo como máximo una vez cada 15 días, mezclando una cantidad mínima sobre tu pasta de dientes habitual con un cepillo de cerdas ultrasuaves y sin ejercer presión excesiva.