Hace años que integra la lista de los mejores del mundo, vive en Mónaco y cada tanto regresa a la Argentina, su país natal. Bruno Gelber vuelve también a San Juan, como parte de la 30º Temporada de Abono de Mozarteum Argentino Filial San Juan (ver aparte).
Criado en un hogar donde la pasión por la música se respiraba en el aire, (madre pianista, padre violinista del Teatro Colón), Gelber, aprendió a tocar el piano a los 3 años y comenzó a tomar clases de los 6, por diez años con el maestro Vincenzo Scaramuzza. Cuando tenía 7 años se enfermó de poliomielitis y aunque estuvo en reposo por más de un años, no dejó de tocar el piano, adaptaciones técnicas mediante.
Debutó en público a los diez años, interpretando el Concierto para piano n.º 3 de Beethoven, y llegó al Colón con tan sólo 14 años. El joven Gelber (que hoy tiene 71 años), comenzó su carrera internacional becado por el gobierno francés y París fue su nuevo hogar hasta finales de los 80. Con más de cinco mil conciertos en su haber, otra vez pisará el escenario del Auditorio Juan Victoria, acompañado por primera vez por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan.
-Regresa a San Juan, ¿cuáles son sus expectativas?
-Hay un muy buen público en San Juan. Vuelvo con mucho placer a actuar allá. Espero que sea un buen concierto, tengo las mismas expectativas del público y los organizadores.
-En los últimos conciertos fue dirigido por Pedro Calderón, ¿Cómo se llevan?
-Pedro Calderón es "El’ gran director argentino. Nos conocemos desde que éramos chicos, yo era un niño y él un joven que estudiaba con Scaramuzza, porque él también es un buen pianista. Nos conocemos desde hace siglos.
-¿Sus padres influyeron en su desarrollo musical?
-No, en realidad no me influenciaron, porque ellos no querían que fuera músico. Pero lógicamente yo vivía en un mundo donde se oía música todo el tiempo, eso unido a mi naturaleza, se imagina que fue el lugar propicio para desarrollar mi vocación.
-¿Cuál de los conciertos de su infancia recuerda de manera especial?
-El 3º de Beethoven, me trae un recuerdo muy especial, porque yo quería tocar el 5º concierto de Beethoven y el Maestro me dijo que para mi edad era muy difícil, que empezara por el 3º, pero mi amor en aquel entonces era el 5º. Ahora es el 4º. Es un espléndido concierto, estudié como loco, me tuvo más de un año practicando antes de tocarlo.
-¿Los músicos jóvenes tienen esa dedicación hoy en día?
-Yo admiro mucho el talento de la gente joven de hoy, porque hay muchas más tentaciones que cuando éramos chicos nosotros. No teníamos computadoras, ni los elementos informáticos que hay ahora, si bien son maravillosos, también es una fuerte pérdida de tiempo, ¿no? Si yo hubiera tenido un televisor con 200 canales y una computadora a mi servicio, a lo mejor me hubiera concentrado mucho menos de lo que lo hice.
-¿Qué piensa del nivel cultural de Argentina?
-A mí me interesa tocar en el interior del país, porque Argentina no es sólo Buenos Aires; el nivel cultural del país lógicamente no es perfecto, pero se está desarrollando mucho y desde el punto de vista musical hay un gran amor hacia la música. Yo no sé si gozo de un favor especial de la gente, porque soy bastante conocido, conmigo la gente es muy atenta y siempre se hace eco de lo que yo hago, pero pienso que no debe ser sólo conmigo.
¿Qué es la música para usted?
La razón de mi existencia. El amor de mi vida, la religión que he elegido y con la cual me he casado.

