16 de junio de 2012 - 00:00

Freddie está vivo

El genial bailarín -que vuelve a participar del Bailando 2012- bailó capítulos de la vida del ex Queen.

No fue una banda tributo que recreó la obra que dejó en tierra. De hecho, tampoco fue la música la única protagonista. Al son de temas memorables -desde el declarativo Show must go on hasta el glorioso We are the champions, comienzo y final- y con la danza como principal lenguaje, Hernán Piquín deleitó anoche a los sanjuaninos, recreando a un Freddie Mercury en otra dimensión… desconocida. Fue con sus grandes saltos y sus precisos giros, y con su sensible interpretación como el talentoso bailarín condujo a la platea por algunos párrafos de la historia del ex Queen.

Versátil, como lo ha demostrado más de una vez, un Piquín compenetrado con el intenso rocker -ilusión a la que bien ayudó la caracterización y también el soporte de imágenes proyectadas- apareció en escena, paradójicamente, muerto. Pero claro, como decía una de las tantas frases que le dedicaron, las leyendas nunca mueren. Y así, en una suerte de flashback, comenzó todo.

La niñez, su madre, su juventud, el éxitos, los excesos, el amor y la homosexualidad (en impactantes cuadros de sutil humor y también de cuidado erotismo), el sida, la caída, la muerte, la inmortalidad… ritmos lentos y vertiginosos, solos y dúos de enorme belleza, y grupales a la altura del protagonista y del desafío que implica una puesta como ésta, dedicada a un personaje tan instalado en la memoria colectiva… A su modo, en su medida, todo estuvo sobre las tablas del Teatro Sarmiento, deleitando. Y, de algún modo, también borrando aquel gustito a poco que dejó hace prácticamente un año, cuando presentó un brevísimo Pasión Tango.

Para los amantes de la danza y para los que alguna vez se conmovieron con los temas de Queen, el de anoche fue un espectáculo doblemente memorable.

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